Fitch Ratings reafirmó la calificación de riesgo del Banco Costa Rica (BCR) después de que el presidente Rodrigo Chaves anunció la intención de vender la entidad estatal como medida para atenuar el endeudamiento público. Actualmente, la nota es “B” y se mantiene estable. La agencia estadounidense consideró que la intención de venta de activos estatales no implica ningún impacto en la calificación, pues aún no es un proceso formal.
“La transacción estaría supeditada a su formalización y aprobación, proceso que podría tomar un tiempo significativo. Sin embargo, una vez que la venta se apruebe y sea legalmente factible y el proceso se inicie formalmente, o Fitch crea que existe una probabilidad o certeza significativa de la venta, las calificaciones de BCR probablemente se colocarán en observación”, informó la agencia en un comunicado, publicado este lunes 22 de agosto.
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La calificadora argumentó que evaluará la nota de riesgo con base en el impacto de la transacción, el posible apoyo que podría brindar el nuevo propietario y los efectos comerciales y financieros para el Banco.
El BCR tiene la misma calificación del Gobierno de Costa Rica dada el respaldo estatal en la institución bancaria. Según la metodología de Fitch, esa calificación implica que existe un considerable riesgo de impago si la situación financiera del emisor varía notablemente.
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El mandatario informó, el pasado 16 de agosto, el objetivo de vender el Banco de Costa, el Banco Internacional de Costa Rica (Bicsa) y el 49% de las acciones del Instituto Nacional de Seguros (INS). Estas medidas generarían ingresos, afirmó el presidente, equivalentes a unos ¢1,8 billones, el equivalente al 6,5% de la deuda del país, la cual alcanzó al 2021 los ¢28 billones, cifra equivalente a 68,3% del producto interno bruto, según los datos del Ministerio de Hacienda.
Al día siguiente del anuncio del presidente Rodrigo Chaves, Douglas Soto, gerente general del BCR, llamó a la calma a los clientes y trabajadores de la entidad. También reconoció que la decisión del Gobierno tomó por sorpresa al país y que no la conocía.
Negocio sólido
Fitch calificó, en su comunicado, que el BCR tiene un negocio sólido en el país con una banca universal y un papel relevante en el sistema financiero. Por ejemplo, tiene una participación del 20% del crédito otorgado Costa Rica.
“Históricamente, su modelo de negocios ha generado ganancias de baja volatilidad, totalizando un ingreso operativo total promedio de cuatro años de $485 millones y relaciones duraderas con clientes tanto en banca mayorista como minorista”, afirmó la agencia en su análisis.
Además destacó que la entidad mantiene un nivel de rentabilidad operativa acorde con el modelo de negocio enfocado al financiamiento corporativo, comercial y préstamos para vivienda. “La capitalización del banco se considera adecuada (...) La estructura de fondeo y los índices de liquidez del banco son sólidos, reflejados en un índice de préstamos a depósitos del 83,2% y depósitos estables como resultado de su posición actual en el mercado y el apoyo ordinario del gobierno”, afirmó la agencia.
La entidad estatal cuenta actualmente con 3.987 empleados en las 128 oficinas que tiene en el país. De concretarse la venta de la institución sería un proceso inédito en la historia reciente de Costa Rica pues en casi tres décadas el Estado sacó de sus activos al Banco Anglo (setiembre de 1994), pero por quiebra, y a Bancrédito cuando su operación comercial se volvió inviable (mayo del 2017).
Los activos del Banco de Costa Rica eran de ¢7.267.827 millones, al primer semestre de este año, y están conformados, principalmente, por la cartera de crédito que reportó un saldo de ¢4.109.589 millones, a la misma fecha, según los estados financieros de la institución.

