Agro

Plan de renovación cafetalera en Turrialba apunta a reanimar cultivo en la zona

Icafé espera elevar rendimiento actual de 20 fanegas por hectárea y mejorar la calidad del grano

Turrialba (Cartago).

El Instituto del Café de Costa Rica (Icafé) considera de gran preocupación el agotamiento a escala nacional del área sembrada con este cultivo por lo que apuesta a la región productora de Turrialba en sus proyectos para renovar plantaciones y recuperar fincas y sumar hectáreas.

Como parte de los esfuerzos en esa línea, este jueves 20 de octubre se realizó, en la Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica (UCR), el III Encuentro de Caficultores de Turrialba, actividad organizada por el Icafé, la UCR, la Promotora del Comercio Exterior y la Agencia de Desarrollo Turrialba y Jiménez.

La zona cafetalera Turrialba incluye no solo a este cantón, sino también Jiménez, Siquirres y Paraíso, con un total aproximado a los 3.400 productores.

“La calidad de la taza es muy buena y el rendimiento aquí, en ensayos hechos por el Icafé, llega a las 20 fanegas por hectáreas”, destacó Adolfo Martínez, jefe regional del Instituto, quien indicó que la meta es nivelarse al promedio nacional (alrededor de 24,6 fanegas por hectárea).

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La región reúne unas 7.000 hectáreas, donde el 95% de las fincas no sobrepasan las cinco hectáreas, algo que puede ser de provecho cuando se habla de producir café de calidad.

Para Ronald Peters, director ejecutivo del Icafé, el interés de la entidad surge ante la caída del área de siembra en el Valle Central, donde ya no hay para dónde ampliarse, así que el potencial es hacerlo en zonas como Turrialba y también Coto Brus y Pérez Zeledón.

“Vemos que se puede recuperar el área, aunque se hayan diversificado y tengan, por ejemplo, ganado, siempre que sean productivos y de calidad, y para eso hay que cambiar variedades… el (café) variedad Costa Rica 95 es una de las mejores para acá porque es altamente tolerante a la roya, es rústica y es para el clima que impera aquí”, resaltó Peters.

Para Martínez, ya hay variedades liberadas resistentes a la roya. “Esa transición es lo que estamos buscando y también mejorar la comercialización con este tipo de capacitaciones para que ellos (los productores) visualicen el potencial de sus cafés en nichos especiales”, comentó.

Tanto Peters como Martínez estiman que en cinco años se verían resultados satisfactorios. “Ya el otro año incluso se notaría el impacto de la renovación, porque aquí crece muy rápido el café pero hay que entusiasmar, con buenos precios, facilidades y variedad y todo lo tenemos en este momento”, señaló el director del Icafé.

Rendimiento de la zona.

La producción promedio en la región Turrialba era de unas 100.000 fanegas por cosecha, pero hubo un declive para la cosecha anterior (2015-2016) con unas 60.000 fanegas perdidas. Sin embargo, la proyección para la cosecha 2016-2017 es de 120.000 fanegas, aunque dependerá de las condiciones climáticas y del manejo que se haga de los cafetales.

“Tenemos un parque cafetero viejo, pero ya no tan viejo como lo teníamos en el 2010, pero tenemos que hacer más y el potencial es de mucho más en Turrialba”, destacó Peters.

Según Martínez, el proyecto de renovación más grande del país está en la regional de Turrialba, en la finca La Zaida, en El Sauce de Santa Teresita, donde fueron renovadas 110 hectáreas de café así como la Hacienda Juan Viñas y aseguró que el objetivo es vincular la productividad con la calidad y mantener eso en el tiempo.

Básico para este proyecto es la innovación y a eso está apostando, por ejemplo, Carlos Borjas, productor de La Suiza de Turrialba, y representantes de los cafetaleros locales ante el Icafé, quien comercializa su marca TurriolKa y ya ha participado en el certamen Taza de la Excelencia.

“Este tipo de encuentros los hacemos para los productores y es para que se motiven y se interesen. Por ejemplo, es la primera vez en el país que se hace una cata en vivo para los productores, con siete cafés representando a pequeños productores que tienen sus microbeneficios y a las tres grandes haciendas: Santa Rosa, Aquiares y Juan Viñas”, explicó Borjas.

La meta, de acuerdo al productor, es que se reconozca la calidad del café de Turrialba y que el productor sea consciente de que con buenas prácticas se obtendrá calidad y con ello, buenos precios.

(*) En esta información colaboraron los estudiantes de Periodismo, Cindy Zamora y Rodrigo Madrigal.