20 marzo

París, 20 Mar 2019 (AFP) - El glifosato, el herbicida más utilizado del mundo, está acusado de provocar cáncer pero hasta ahora pocos países lo prohíben. Estas son algunas de las restricciones vigentes en varios países y regiones del mundo.

Desde 2015 la sustancia está considera por la OMS como "cancerígeno probable". Se usa bajo distintas marcas, la más conocida de ellas el Roundup, fabricado por Monsanto, propiedad del grupo alemán Bayer.

El martes, un jurado estadounidense consideró que el Roundup contribuyó al linfoma no hodgkiniano (LNH) que sufrió Edwin Hardeman, un jubilado de unos 70 años.

En agosto pasado un tribunal de San Francisco condenó a Monsanto a pagar $289 millones a Dewayne Johnson, que tenía el mismo cáncer.

La justicia dictaminó que el Roundup fue la causa de su enfermedad y que Monsanto actuó de manera malintencionada, disimulando los riesgos de su productos con glifosato.

La multa fue luego reducida a $78,5 millones por una juez pero Bayer apeló la sentencia.

Dewayne Johnson, un jardinero estadounidense de 46 años que asegura que los productos de Monsanto, especialmente el Roundup que utilizó durante años, provocaron el cáncer que padece y que la multinacional ocultó su peligrosidad.
Dewayne Johnson, un jardinero estadounidense de 46 años que asegura que los productos de Monsanto, especialmente el Roundup que utilizó durante años, provocaron el cáncer que padece y que la multinacional ocultó su peligrosidad.

El grupo farmacéutico y de agroquímica alemán afirma por su parte que “la ciencia confirma que los herbicidas a base de glifosato no producen cáncer”.

En Estados Unidos hay miles de procesos en curso contra Monsanto pero lo que ocurra en el caso Hardeman, que todavía podría durar dos semanas, será clave para el futuro.

En Colombia, las pulverizaciones aéreas de glifosato fueron prohibidas en 2015 por la Corte Constitucional. Pero Iván Duque, presidente de 2018, es favorable a retomarlas para hacer frente al aumento récord de las narcoplantaciones.

En Brasil, la justicia pidió en 2015 a la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria (Anvisa) evaluar “urgentemente” su toxicidad de cara a una posible prohibición, una decisión que no gusta a la potente industria agrícola del país.

En el Salvador, el glifosato formaba parte de una lista de 53 productos agrícolas prohibidos en 2013 pero luego lo retiraron junto a otras diez sustancias. Existe también una comisión para evaluar los riesgos.

En Argentina son frecuentes los conflictos entre los habitantes y los agricultores que usan glifosato y lo consideran un producto indispensable en su trabajo. Pero co

mo no existe una legislación nacional, los alcaldes toman decisiones locales para limitar la fumigación que provocan las protestas de los productores.

Después de dos años de debates especialmente intensos, en 2017 los estados miembros de la Unión Europea (UE) decidieron renovar por cinco años la licencia del glifosato .

La Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, justificó la decisión por el visto bueno de sus agencias científicas, la Efsa (seguridad de los alimentos) y la Echa (productos químicos), que no consideraron la sustancia como cancerígena.

Pero la independencia de la Efsa está en entredicho. Varios periódicos revelaron que su informe contenía fragmentos idénticos a los de un documento de Monsanto de 2012.

Por su parte el gobierno francés prometió que el glifosato quedaría prohibido en parte en 2021 y totalmente dentro de cinco años.

El herbicida fue prohibido en Sri Lanka en junio de 2015 porque se le considera responsable de una nueva enfermedad de los riñones que afecta a los habitantes de las zonas de producción de arroz.

Sin embargo la comunidad científica del país subrayó que no existen estudios que asocien directamente el glifosato a esta “enfermedad renal crónica” y la prohibición fue levantada en mayo de 2018, con una autorización de utilización en las plantaciones de té y de árbol del caucho.

Las controversias de Bayer y Monsanto

Fráncfort, 20 Mar 2019 (AFP) - El revés judicial de Monsanto, propiedad de Bayer, cuyo herbicida Roundup fue reconocido cancerígeno por un tribunal de Estados Unidos, es una más en la historia de controversias de estas dos compañías, fusionadas recientemente.

La empresa de origen alemán celebra cuatro décadas de haberse establecido en suelo tico. La creación de dos estaciones de investigación únicas en el continente, la apertura de la primera planta de dispositivos médicos de la marca en la región y la reciente inauguración del primer Centro de Servicios Compartidos son prueba de la innovación y del compromiso de la compañía.
La empresa de origen alemán celebra cuatro décadas de haberse establecido en suelo tico. La creación de dos estaciones de investigación únicas en el continente, la apertura de la primera planta de dispositivos médicos de la marca en la región y la reciente inauguración del primer Centro de Servicios Compartidos son prueba de la innovación y del compromiso de la compañía.

La compañía Monsanto, fundada en 1901 en San Luis (Misuri, Estados Unidos), empezó produciendo sacarina, un edulcorante, y a partir de los años 1940 se especializó en la agroquímica.

Su defoliante llamado Agente Naranja fue usado masivamente por Estados Unidos en la guerra de Vietnam, con consecuencias graves para los seres humanos y el medio ambiente.

En 1976 Monsanto puso en el mercado su polémico herbicida Roundup y en los años 1980 creó la primera célula de planta genéticamente modificada que se convertiría en su especialidad.

Bayer, fundado en Alemania en 1863, inventó a principios del siglo XX la aspirina pero también desarrolló la heroína, que entonces se utilizaba como sustituto a la morfina e incluso como remedio para la tos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la compañía formó parte, igual que su compatriota BASF, del conglomerado químico IG Farben, conocido por haber proporcionado a los nazis el Zyklon B, que fue usado en las cámaras de gas de los campos de exterminio.

Bayer llevaba tiempo aspirando a comprar Monsanto y sus semillas genéticamente modificadas, muy resistentes, a pesar de la mala reputación de Monsanto.

Llamado a veces “Monsatan” o “Mutanto” por sus detractores, la compañía ha sido muy criticada por sus transgénicosy por sus herbicidas con glifosato, como el Roundup, acusado de provocar cáncer a pesar de que no hay consenso científico sobre la cuestión.

La oenegé Amigos de la Terra calificó la fusión de Bayer-Monsanto de "bodas del diablo".

En un primer juicio del jardinero estadounidense Dewayne Johnson, que imputó su cáncer a la exposición durante años al Roundup, Monsanto fue condenado en agosto pasado por un tribunal de California a pagar casi $290 millones de compensación.

Otro juez redujo la suma a $78,5 millones pero Bayer apeló la sentencia.

El grupo se expone sin embargo a un riesgo mucho mayor teniendo en cuenta que hay 11.200 casos similares en curso, según un recuento en febrero del presidente de Bayer, Werner Baumann.

Los analistas creen que todos esos juicios podrían costarle al grupo alemán entre $5.000 y $10.000 millones.

En 2001, Bayer ya sufrió las consecuencias de la retirada del mercado estadounidenses de su medicamentos contra el colesterol Lipobay (también conocido como Baycol), acusado de haber provocado la muerte de varios pacientes.

Los juicios que siguieron le costaron al gigante alemán 4.200 millones de dólares (unos 3.700 millones de euros).