Marvin Barquero.   14 junio
Costa Rica tiene unas 44.500 hectáreas sembradas con piña y la zona norte es donde hay más área cultivada. Esta fruta es el segundo producto individual de exportación, con cifras muy cercanas al banano; en el 2017 generó $941 millones. Foto: Archivo
Costa Rica tiene unas 44.500 hectáreas sembradas con piña y la zona norte es donde hay más área cultivada. Esta fruta es el segundo producto individual de exportación, con cifras muy cercanas al banano; en el 2017 generó $941 millones. Foto: Archivo

Residuos de plaguicidas, aunque en pequeñas cantidades, fueron detectados en fuentes de agua de la zona norte, concretamente en los distritos de Pital, Aguas Zarcas y Venecia, de San Carlos, y en el cantón de Río Cuarto, según un estudio de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La situación la encontró el Proyecto de Buenas Prácticas Agrícolas en la Producción de Piña en la Zona Norte, ejecutado por el Centro de Investigación en Contaminación Ambiental (CICA), de la UCR, y el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), detalló un comunicado de la Oficina de Divulgación (ODI) del centro universitario.

Un poco después del comunicado de la UCR circuló otro del SFE en el cual indica que el proyecto fue contratado por ellos, con una inversión de su parte de ¢247 millones. El SFE afirma, además, que se contrató el análisis al CICA en vista de las preocupaciones presentadas por vecinos de esas localidades y reconoce que los resultados son preliminares.

Según el Servicio, se descartó la presencia de residuos en la fruta de la piña, pero se detectaron trazas de agroquímicos en aguas, por lo que el MAG (al cual pertenece el SFE), en setiembre del año pasado, envió carta al Ministerio de Salud recomendando la valoración del informe.

El presidente de la Cámara Nacional de Productores y Exportadores de Piña (Canapep), se quejó inicialmente de que los datos del estudio ya son añejos. Luego dijo que se comunicaría con los investigadores del CICA y posteriormente brindaría declaraciones.

El auge del cultivo de piña en Costa Rica ha estado envuelto en polémicas, particularmente por el impacto ambiental. Se le ha denunciado como monocultivo que afecta otras formas de vida y por supuesta contaminación de aguas con agroquímicos.

Entre el 2013 y el 2017, el valor de las exportaciones de esta fruta creció 19%, al pasar de $816 millones a $970 millones. El país tiene unas 44.500 hectáreas dedicadas a esta actividad.

Método de análisis

Para realizar el análisis contratado al CICA de la UCR, se tomaron muestras en 22 sitios de aguas superficiales (ríos y quebradas) y en 10 sitios de aguas subterráneas (pozos y nacientes), ubicados en dichas localidades.

Los muestreos en aguas superficiales se realizaron durante los años 2015, 2016 y 2017, tres veces al año, en las épocas seca, lluviosa y de transición. Mientras que los muestreos en aguas subterráneas se realizaron durante el 2015, 2016 e inicios del 2017.

Según la información divulgada la tarde de este jueves 14 de junio: "a partir del primer año de análisis de muestras, se observaron tendencias sobre la presencia de trazas (cantidades minúsculas) de ingredientes activos de bromacil detectados en algunos pozos y nacientes de varias Asadas (Asociaciones Administradoras de los Sistemas de Acueductos y Alcantarillados Comunales) que fueron muestreadas, previo al tratamiento del agua para consumo, lo que llevó a los investigadores del CICA a informar a las autoridades competentes".

De acuerdo con el comunicado de la ODI, los investigadores aclararon que las concentraciones de ingredientes activos encontradas son bajas, según los niveles establecidos por entidades internacionales como la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos.

Pero de seguido advirtieron que en algunos casos, dichas concentraciones sobrepasan los parámetros de calidad para residuos de plaguicidas establecidos en el Reglamento para la Calidad del Agua Potable que rige en Costa Rica actualmente.

El informe de la UCR señaló que en el caso de aguas superficiales el bromacil y la ametrina, dos herbicidas utilizados para el cultivo de la piña, fueron los plaguicidas más frecuentemente detectados y cuantificados en muestras de ríos y quebradas, durante el desarrollo del proyecto.

Los investigadores resaltaron que Costa Rica prohibió la importación del bromacil desde el 24 de mayo del 2017, y su uso a partir de noviembre del mismo año.

También advirtieron de que las concentraciones residuales de estas sustancias en aguas superficiales no se encuentran reguladas de acuerdo con el reglamento 33601-MINAE- vigente.

El CICA, afirmó que en abril del 2017 recomendaron al Servicio Fitosanitario del Estado discutir urgentemente los resultados preliminares con las autoridades nacionales responsables del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el Ministerio de Salud, el Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) y Acueductos y Alcantarillados (AyA).