Agro

Costa Rica incursionará en industria del caucho con siembra de 1.500 hectáreas de árboles de hule

Una cooperativa y una empresa privada esperan involucrar a 120 productores y generar empleo en zonas bajas de Limón, Guanacaste, Upala, Coto Brus y Sarapiquí con esa actividad.

El cultivo de 1.500 hectáreas del árbol de hule o caucho, previsto en un programa para el 2022, daría el impulso final a esta actividad agroindustrial en Costa Rica, con el fin de llevar empleo a zonas bajas rurales.

Esta meta se une con el plan de construir una planta industrializadora del látex, extraído del árbol y que se usa en varios productos, como llantas, guantes, suelas para zapatos y hasta canchas artificiales para fútbol. La industria estaría en actividad en el 2023.

El proyecto de cultivo pretende involucrar, el próximo año, a 120 productores de zonas bajas de lugares como Limón, Guanacaste, Upala, Turrialba, Coto Brus y Sarapiquí, mediante un plan coordinado que les llevaría asistencia técnica, financiamiento especial y oportunidades de mercado.

El árbol de hule es un cultivo bastante rústico, por lo cual no requiere de grandes conocimientos y toda la familia de los productores puede intervenir en la actividad.

El cultivo del árbol de hule se impulsa desde el 2018, cuando la empresa privada Hevea CR (la variedad del caucho se denomina Hevea Brasilense) anunció un vivero y el cultivo comercial de 150 hectáreas en el Valle de la Estrella. La compañía también tiene en proyecto la construcción de la planta industrial, que se ubicaría en Pocora de Limón.

Los árboles de hule inician su etapa de producción a los cinco años de plantados y luego tienen un periodo de cosecha de 30 a 35 años. Es un cultivo rústico adaptable a muchos productores. Foto: Cortesía

Juan Fernando Letona, socio fundador de Hevea CR Desarrollos Forestales, explicó que el involucramiento de agricultores se ha dificultado un poco, básicamente por el tema del financiamiento, pues los árboles de hule producen a los cinco años de cultivados. Por esa razón, las entidades financieras tradicionales no tienen programas adecuados a la actividad.

Ante tal condición, se estima que un esquema asociativo (cooperativismo) sería una forma más adecuada para conseguir recursos que se adapten a ese tipo de actividad agrícola. La Cooperativa de Fomento y Desarrollo para la Reforestación Sostenible (Cooprolatex R. L.) tomó la bandera, ya está en la actividad con un vivero y algunas fincas de asociados y lanzó el programa para cultivar 1.500 hectáreas en el 2022.

El financiamiento adecuado en plazos y otras condiciones se está negociando con instituciones públicas como el Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD), el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Fondo de Financiamiento Forestal (Fonafifo) y el Instituto de Desarrollo Rural (Inder), explicó Bernardo Jaén, gerente general de Cooprolatex.

El mercado se logrará mediante la instalación de la planta industrial por parte de Hevea. Letona precisamente respondió desde Guatemala, donde realiza una gira semanal para observar plantas industriales en ese país que tiene sembradas unas 120.000 hectáreas con el árbol de hule.

Costa Rica realiza importantes importaciones de caucho. Los datos del portal estadístico de la Promotora del Comercio Exterior (Procomer) indican que entre enero y octubre de este 2021 las compras de ese producto sumaron $43 millones.

Guatemala y Estados Unidos son los principales mercados para las importaciones de caucho que realiza Costa Rica. El producto se utiliza en la elaboración de llantas, en la industria médica (guantes y otros), en la del calzado (botas de hule, suelas para zapatos) y también en la fabricación de condones. Una de sus presentaciones se usa incluso en las canchas sintéticas de fútbol.

Según Jaén, Cooprolatex ya logró que Fonafifo incluya dentro de sus programas de financiamiento las plantaciones de árboles de hule. De esa manera, los productores que califiquen pueden obtener préstamos a una tasa fija del 5%, a 10 años plazo y con cinco años de gracia en este caso, mediante un convenio ya firmado.

Como parte de las negociaciones con Banca para el Desarrollo, continuó Jaén, el Consejo Rector ya consideró la siembra de plantaciones de hule como una actividad de interés. Luego de esto, añadió, Cooprolatex inició el proceso para convertirse en operador financiero del SBD.

Jaén prefirió no adelantar detalles de las condiciones de los créditos mediante esta vía, porque el proceso se está iniciando, pero sostuvo que serán muy buenas y adaptadas a la actividad.

En cuanto al eventual financiamiento mediante el Inder, explicó que ya hay varios parceleros, con tierras adquiridas mediante esa entidad, interesados en participar en el plan de cultivo de árboles de hule. Con el IMAS se está iniciando el contacto para conocer si dentro de sus programas de financiamiento hay alguno adaptable para la actividad.

Las empresas Cooprolatex y Hevea tienen viveros con arbolitos de hule o caucho, mediante los cuales suministran el material a los agricultores interesados en participar en el proyecto. Foto: Cortesía

Mientras tanto, Letona dijo que Hevea CR Desarrollo Forestales también tiene varias maneras para impulsar la siembra. Una de ellas, por ejemplo, es que los agricultores pongan la tierra y la empresa la plantación. Todas las formas se realizarían mediante un contrato entre la compañía y los agricultores.

La asistencia técnica del proyecto se obtendrá, en tanto, por medio del Instituto de Fomento Cooperativo (Infocoop), con lo cual se cierra el círculo y hay una mayor garantía de éxito del plan, comentó Jaén.

Como parte del proyecto, Cooprolatex establecerá centros de acopio en diversas zonas del país, para el recibo de la producción de los agricultores y su posterior traslado a la planta de industrialización, en Pocora de Limón.

La siembra del árbol de hule se recomienda en tierras ubicadas por debajo de los 1.200 metros sobre el nivel del mar y con lluvias anuales de más 1.500 milímetros por metro cuadrado. Se calcula que un productor puede mantenerse con un cultivo de entre 3.000 y 5.000 arbolitos, es decir, de cinco a ocho hectáreas de terreno.

Marvin Barquero

Marvin Barquero

Periodista en la sección de Economía. Realizó sus estudios de Comunicación en la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre temas de producción y de comercio exterior.

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