Marvin Barquero. 27 febrero
La zona de Los Santos es donde se impulsó con más fuerza el cultivo de aguacate de la variedad Hass. En esa zona, conformada por León Cortés, Tarrazú, Dota y Frailes de Desamparados, se estima que hay 900 hectáreas sembradas. Aquí, la finca La Pastora, en Tarrazú. Foto: Jeffrey Zamora
La zona de Los Santos es donde se impulsó con más fuerza el cultivo de aguacate de la variedad Hass. En esa zona, conformada por León Cortés, Tarrazú, Dota y Frailes de Desamparados, se estima que hay 900 hectáreas sembradas. Aquí, la finca La Pastora, en Tarrazú. Foto: Jeffrey Zamora

El sector del aguacate en Costa Rica necesita de cinco a 10 años de plazo, y apoyo estatal, para poder lograr los rendimientos promedio del mundo, según se reconoce en el plan del Gobierno para ese producto.

En este momento, la productividad promedio nacional es de cinco toneladas por hectárea para la fruta de altura (el Hass), mientras que el promedio mundial se ubica en 10 toneladas por hectárea, de acuerdo con lo expuesto en el Plan Nacional de Fortalecimiento del Sector Aguacatero, formulado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

“En cuanto al rendimiento promedio de la producción, aunque no se cuenta con datos reales, se estima que esta debe estar alrededor de las cinco toneladas por hectárea por año, lo que dista mucho del promedio mundial que se ubica alrededor de las 10 toneladas por hectárea”, explica el documento donde se presenta el plan.

La producción nacional de aguacate y su competitividad es centro de discusión desde mayo del 2015, cuando el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE) restringió el ingreso de la variedad Hass desde el exterior, alegando protección contra el viroide de la mancha del sol.

La medida se concretó mediante la suspensión del otorgamiento de permisos para importar aguacate Hass de México, el principal productor y exportador mundial, y de otros ocho mercados. Se incluyeron Australia, España, Ghana, Guatemala, Israel, México, Sudáfrica, República Bolivariana de Venezuela y el estado de Florida, en Estados Unidos.

La medida costarricense causó una denuncia de México en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Un panel de árbitros tiene en sus manos la resolución del caso en esa organización multilateral.

Aparte del litigio internacional, la restricción al ingreso de la fruta de la variedad Hass impactó en la demanda y el consumo de la fruta. El mismo documento del plan reconoce que el consumo en Costa Rica se estimaba en 15.000 toneladas anuales y que ahora se ubica en torno a las 12.000 toneladas anuales.

“Esta reducción (de demanda) se ha visto influenciada por un aumento significativo en los precios en los últimos años, reportando niveles de incremento cercanos al 70% y una reducción significativa en las importaciones”, señala la propuesta.

Las metas

Pese a la menor competitividad de la producción nacional, comprobada con los bajos rendimientos, el Gobierno, por medio del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), se propone una reactivación del sector mediante el plan.

Una de las metas es pasar de las actuales 1.800 hectáreas cultivadas a tener alrededor de 5.000 hectáreas, en un plazo de cinco a 10 años. El número de productores se incrementaría en ese periodo desde los actuales 800 a 2.000.

También, en ese periodo, la productividad se elevaría desde las actuales cinco toneladas por hectárea a 10 toneladas por hectárea para el aguacate de altur,a y desde ocho toneladas por hectárea hasta 16 toneladas por hectárea, con lo cual en este caso se llegaría igualmente al promedio mundial. El aguacate de bajura son variedades antillanas o criollas, las cuales cosechan una fruta de mayor tamaño que el Hass.

En este momento, solo 40% de la demanda local (unas 4.800 toneladas anuales) se abastece con la producción local. El resto se debe importar y antes de la medida del 2015 se traía casi en su totalidad de México.

Luego de la medida del SFE, los importadores acudieron a otros proveedores, como Chile, Perú y Colombia para la variedad Hass, así como Guatemala y Honduras más recientemente. En lo relativo a las variedades criollas o antillanas se trae fruta de Nicaragua y de República Dominicana.

El Plan Nacional de Fortalecimiento del Sector Aguacatero tiene también como meta el abastecimiento total del mercado con producto costarricense. La idea es suplir, a 10 años, el 75% de la demanda local, sin decir si se contempla un incremento del consumo de la fruta.

Desde el martes pasado se trató de localizar a algunos de los productores de esta fruta de la región de Los Santos, pero al cerrar esta nota no se había logrado.