Los países que buscan financiamiento internacional deben pensar más allá de un periodo de gobierno. Ese es uno de los principios que, según Alain Humen, director adjunto para Latinoamérica de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), orienta la evaluación de proyectos de inversión pública y la disposición de la entidad para respaldarlos.
En conversación con La Nación, Humen explicó que la AFD prioriza iniciativas planificadas con una visión de mediano plazo, entre tres y cinco años, con metas definidas y capacidad de sostenerse en el tiempo. A su juicio, este enfoque resulta más efectivo que financiar propuestas concebidas para atender necesidades inmediatas o coyunturales.
“Necesitamos un largo tiempo para poder dar una asistencia técnica. Hay que identificar la demanda, hay que reclutar, hay que poner en marcha. Eso necesita años, pero al final eso eso permite al país también de reforzar y mejorar sus capacidades”, explicó el director adjunto.
“Yo diría que (se necesita) la priorización durante tres o cinco años; es decir, durante un mandato como mínimo o más allá de un mandato político. Eso es la clave para tener el tiempo”, agregó.
Humen explicó que la AFD no busca actuar de forma reactiva mediante el financiamiento de proyectos pequeños o aislados. Por el contrario, la entidad prioriza inversiones de largo plazo, con objetivos definidos y una estrategia clara de ejecución, alineadas con una visión país en materia de inversión pública y no únicamente con las prioridades de una administración en particular.
“(La idea) no es solamente estar en modo reacción, que nos pidan $20 millones para un pequeño proyecto. Eso para mí no es lo más pertinente. Lo que sí es que sean proyectos a largo plazo, establecidos y específicos con los objetivos”, señaló.
“Que todas las inversiones sean planeadas nos ayuda mucho; no solamente tener una visión en los tres o cinco años de qué quiere hacer el gobierno en en término de inversión pública”, agregó.
Inversión va más allá del dinero, afirma director adjunto
De acuerdo con Humen, el interés de la AFD no se limita al aporte de recursos financieros.
La entidad también pone énfasis en la formación y capacitación de las personas en los países donde considera participar, con el objetivo de fortalecer las capacidades locales y construir un ecosistema de conocimiento que permita sostener los proyectos y sus resultados a largo plazo.
Por ello, para atender las necesidades de los distintos países, la Agencia no centra su interés únicamente en el sector que se busca fortalecer.
También procura, según Humen, que exista un compromiso para impulsar políticas públicas orientadas a desarrollar talento, fortalecer capacidades locales y consolidar cadenas de valor que favorezcan el crecimiento económico a largo plazo.
“A veces se dice que las inversiones europeas son un poco más caras, pero también es porque toman en cuenta esos valores: medio ambiente, marcos regulatorios, marco de trabajo, etc. Eso tiene un costo, pero eso es una inversión al largo plazo”, sostuvo Humen.
El jerarca explicó que, según su experiencia, algunos países optan por acceder a créditos más baratos y orientados a objetivos específicos.
Sin embargo, sostuvo que, con el paso del tiempo, esos esquemas no necesariamente generan los mismos resultados en términos de calidad, desarrollo productivo y generación de empleo que otros modelos de financiamiento con una visión más integral.
En esa línea, Humen recomendó que Costa Rica defina y priorice sus necesidades de financiamiento de largo plazo.
A su juicio, este ejercicio facilita el diálogo con los organismos internacionales y permite estructurar planes de inversión más robustos, orientados a impulsar el desarrollo del país en los próximos años.
