
Durante más de cuatro décadas, la idea de que las vacas carecen de inteligencia formó parte del imaginario popular. Un estudio científico reciente obligó a replantear esa percepción. Una vaca llamada Veronika protagonizó el primer caso documentado de uso inteligente de herramientas en ganado bovino, según una investigación publicada en la revista Current Biology.
La investigación describió un comportamiento que cumplió con la definición científica de uso de herramientas. Además, reveló un uso flexible y con múltiples propósitos, una capacidad poco común fuera de los humanos. Los autores señalaron que las habilidades cognitivas del ganado bovino recibieron una valoración menor debido a la falta de observación sistemática.
Veronika es una vaca de raza pardo suizo que no fue criada para producción de carne ni leche. Vivió como animal de compañía en Austria, en un entorno distinto al de la ganadería tradicional. Ese contexto permitió registrar conductas inusuales que pasaron desapercibidas en otros escenarios.
De la observación cotidiana al estudio científico
El comportamiento llamó la atención de Witgar Wiegele, agricultor orgánico y panadero. Él observó que la vaca tomaba palos con la boca y los usaba para rascarse. Esa conducta se repitió durante años. Un registro en video permitió que el material llegara a manos de investigadores especializados en cognición animal.
La bióloga cognitiva Alice Auersperg, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, identificó que el comportamiento no era accidental. A partir de esa evidencia, ella y el investigador Antonio Osuna-Mascaró desarrollaron pruebas controladas para analizar la conducta.
Los científicos colocaron un cepillo de terraza en el suelo con distintas orientaciones. Registraron qué extremo elegía Veronika y qué parte del cuerpo intentaba rascar. Las elecciones fueron consistentes y funcionales. Los movimientos no respondieron al azar.
Uso flexible y decisiones ajustadas al objetivo
Los resultados mostraron que la vaca utilizó diferentes partes de la misma herramienta según la zona del cuerpo. Para áreas amplias como el lomo, prefirió el extremo con cerdas. Para regiones más sensibles, eligió el extremo liso del palo. También ajustó la intensidad y el tipo de movimiento.
El estudio explicó que Veronika aplicó técnicas distintas según la función. Los movimientos amplios y enérgicos se usaron en zonas firmes. Los gestos lentos y controlados se dirigieron a áreas delicadas. Esa adaptación evidenció anticipación del resultado y control del cuerpo.
El uso de herramientas se definió como la manipulación de un objeto externo para alcanzar un objetivo mediante medios mecánicos. En este caso, el comportamiento no solo cumplió esa definición. También constituyó un ejemplo de uso multipropósito, algo documentado de forma convincente, hasta ahora, solo en chimpancés.
Un caso único en ganado bovino
Los investigadores indicaron que se trató de un uso egocéntrico de herramientas, ya que la vaca aplicó el objeto sobre su propio cuerpo. Aun así, el desafío fue mayor debido a las limitaciones físicas. Veronika manipuló los objetos únicamente con la boca.
El estudio concluyó que este es el primer caso documentado de uso de herramientas en ganado bovino. También es el primer ejemplo de uso flexible y multipropósito en esta especie. Los autores señalaron que factores como la longevidad, el contacto diario con humanos y un entorno enriquecido favorecieron la exploración y la innovación.
La investigación sostuvo que el hallazgo cuestionó la idea tradicional sobre la inteligencia del ganado. Los científicos plantearon que las suposiciones previas reflejaron vacíos de observación más que límites cognitivos reales.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
