
La Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH) ubicó a Guatemala entre los países con peor desempeño mundial en seguridad del agua potable, pese a que el Banco Mundial clasifica al país como una economía de ingresos medio-altos.
La investigación evaluó a 138 países del Sur Global mediante el Índice de Vulnerabilidad de la Calidad del Agua (WQVI), una medición que combina acceso al agua potable, riqueza económica y desigualdad de género.
Dentro del Índice de Seguridad del Agua Potable (DWSI), Guatemala aparece en la lista de países con peores resultados globales junto con Guyana, Haití, Pakistán, Níger y Albania.
Además de los problemas de acceso al agua, el reporte señala que Guatemala también figura entre los peores desempeños mundiales en desigualdad de género.
En el Índice de Desigualdad de Género (GII), el país aparece como el peor clasificado de América Central y comparte posiciones rezagadas con Yemen, Nigeria, Papúa Nueva Guinea, Haití, Venezuela y Rumania.
Uno de los principales hallazgos del estudio es que Guatemala cae en la categoría denominada “Lose-Win-Lose” o “Perder-Ganar-Perder”.
Esa clasificación describe a países que presentan mala calidad de agua, niveles relativamente altos de riqueza y amplias brechas de género al mismo tiempo.
Según el análisis, el caso guatemalteco refleja que el crecimiento económico no garantiza mejores condiciones de acceso al agua ni mayor equidad social.
La puntuación integral de Guatemala en el Índice de Vulnerabilidad de la Calidad del Agua fue de 0,42, muy por debajo de Costa Rica, que obtuvo 0,76 y aparece como líder regional en seguridad hídrica.
Valores más cercanos a 0 representan escenarios de mayor vulnerabilidad, mientras que puntuaciones próximas a 1 corresponden a países con mejores condiciones de agua, riqueza y equidad de género.
Los autores del reporte sostienen que las dificultades de Guatemala podrían estar agravadas por conflictos internos y fenómenos relacionados con el clima.
El estudio también concluye que el 73,4% de la variación en la calidad del agua entre países está asociada a factores vinculados con riqueza económica y desigualdad de género, más allá de la infraestructura hídrica disponible.
Según los investigadores, la falta de sistemas públicos adecuados traslada el costo de obtener agua segura a las familias y afecta principalmente a mujeres y niñas, quienes asumen tareas de recolección y cuidado relacionadas con el acceso al recurso.
El informe advierte que las inversiones en infraestructura no son suficientes si no existen instituciones sólidas, gobernanza inclusiva y políticas orientadas a reducir desigualdades sociales y de género.
