
Costa Rica aparece entre los países con mejor desempeño en acceso y seguridad del agua potable dentro de una evaluación aplicada a 138 países del sur global por el Instituto de la Universidad de las Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud (UNU-INWEH).
La investigación, publicada en 2026 con apoyo del Gobierno de Canadá, ubicó al país como líder de América Central en el Índice de Seguridad del Agua Potable (DWSI), indicador que mide el impacto del agua insegura sobre la salud pública y el funcionamiento de la infraestructura hídrica.
Junto con Costa Rica, el reporte destacó a Chile en América del Sur, Trinidad y Tobago en el Caribe, Brunéi en Asia, Polonia en Europa en desarrollo, Mauricio en África y Tonga en las Islas del Pacífico.
Para el análisis, los investigadores desarrollaron el Índice de Vulnerabilidad de la Calidad del Agua (WQVI), una herramienta que combina seguridad hídrica, riqueza económica y desigualdad de género.
Además, 54 países fueron ubicados en el denominado cuadrante “ganar-ganar-ganar”, escenario caracterizado por alta seguridad del agua potable, mayor riqueza económica y menor desigualdad de género. Entre esos países figuran Uruguay, Mauricio, Armenia, Qatar y Rusia.
Según los hallazgos, las diferencias en acceso y calidad del agua reflejan desigualdades económicas y sociales tanto entre países como dentro de las propias ciudades.
Cerca del 30% de las naciones evaluadas enfrentan simultáneamente agua insegura, pobreza y alta desigualdad de género. Esa combinación afecta alrededor de 2.000 millones de personas.
Los resultados señalan que el 73,4% de la variación en la calidad del agua puede explicarse por factores asociados con riqueza económica y desigualdad de género.
Cuando no existe infraestructura pública suficiente, el costo de obtener agua recae sobre los hogares y afecta principalmente a mujeres y niñas, quienes dedican tiempo y esfuerzo a la recolección del recurso, según la investigación.
Esa situación, de acuerdo con el análisis, limita oportunidades educativas y laborales para las poblaciones más vulnerables.
También se identificaron diferencias territoriales en el acceso al agua. Mientras sectores urbanos con mayores ingresos acceden a agua tratada, comunidades pobres dependen de fuentes contaminadas, situación asociada con enfermedades como diarrea y cólera.
En América Latina y el Caribe, el reporte ubicó a Guatemala, Guyana y Haití entre los países con peor desempeño global en seguridad del agua potable.
A nivel regional, el análisis integral también señaló a Bolivia y Guyana como naciones que requieren intervenciones urgentes para mejorar condiciones de agua, desarrollo económico y desigualdad de género.
Entre los peores evaluados a escala mundial aparecen además Níger, Pakistán y Albania.
La publicación atribuye las brechas entre países a diferencias en infraestructura hídrica, capacidad técnica, disponibilidad de recursos humanos e inversión en tecnologías de tratamiento de agua.
