
Más de 2.000 millones de personas viven en países donde coinciden problemas de pobreza, desigualdad de género y acceso inseguro al agua potable, según un informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH).
El reporte, titulado Water Quality: A Mirror and Magnifier of Structural Inequalities and Social Injustice, analizó datos de 138 países del sur global para entender cómo factores económicos y sociales se relacionan con la calidad del agua.
Los investigadores desarrollaron un nuevo indicador llamado Índice de Vulnerabilidad de la Calidad del Agua (WQVI, por sus siglas en inglés). Este índice combinó tres variables: seguridad del agua potable, nivel de riqueza y desigualdad de género.
El análisis encontró que el 61% de los países evaluados enfrenta desafíos simultáneos relacionados con pobreza, desigualdad y seguridad hídrica. Según el informe, esa combinación afecta aproximadamente a 2.000 millones de personas.
Además, el 54% de las naciones estudiadas registró niveles de seguridad del agua por debajo del umbral considerado adecuado.
El informe señala que la calidad del agua no depende únicamente del nivel de ingresos de un país. Factores como infraestructura pública, gobernanza, conflictos, condiciones ambientales y distribución de recursos también influyen en los resultados.
Los investigadores observaron que algunos países con niveles económicos similares presentan diferencias importantes en seguridad hídrica.
Entre los casos identificados con mayores vulnerabilidades aparecen Níger, Nigeria, Namibia y Guyana. Según el estudio, en estos países persisten problemas relacionados con infraestructura insuficiente, desigualdades estructurales o condiciones ambientales complejas.
En contraste, Mauricio, Marruecos, Jordania, Sri Lanka y Vietnam registraron mejores resultados de seguridad del agua pese a tener ingresos más modestos.
El reporte indica que esas diferencias reflejan el impacto de las políticas públicas, la inversión en infraestructura y la distribución equitativa de recursos.
Los autores también identificaron diferencias regionales importantes. Los países europeos en desarrollo registraron los niveles más bajos de vulnerabilidad. Después aparecen Sudamérica, Asia, Centroamérica, el Caribe, las islas del Pacífico y África.
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que solo el 39% de los países analizados se ubica en la categoría descrita como “ganar-ganar-ganar”, caracterizada por altos niveles de seguridad del agua, mayor riqueza y menores desigualdades de género.
Por el contrario, cerca del 30% quedó dentro de la categoría “perder-perder-perder”, marcada por baja calidad del agua potable, pobreza y amplias brechas de género.
Para desarrollar el índice, el equipo utilizó bases de datos internacionales sobre acceso a agua segura, riqueza de los hogares y desigualdad de género. Luego comparó los resultados entre regiones y niveles de ingreso.
El informe propone incorporar este índice en los planes nacionales de desarrollo y utilizar análisis locales para identificar las causas específicas de vulnerabilidad en cada territorio.
También recomienda fortalecer alianzas regionales sobre seguridad hídrica, aumentar la participación de mujeres en la gestión del agua y crear mecanismos de financiamiento para proyectos comunitarios.
Según el reporte, la calidad del agua funciona como un reflejo de las desigualdades sociales porque evidencia cuáles comunidades reciben infraestructura segura y cuáles permanecen excluidas de los servicios básicos.
