
El Sol no es un astro tan esférico y simétrico como pensábamos y más bien es un poco irregular y achatado en sus polos.
Así lo sugiere un estudio publicado por la prestigiosa revista Science.
Según la investigación realizada por científicos de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, el astro rey parece tener una forma un poco más ovalada debido a la presión que ejerce la atmósfera en el norte y el sur de este cuerpo (presión atmosférica).
Esta forma también podría deberse a una mayor actividad magnética en la llamada cromosfera, que es una delgada capa de la atmósfera solar que se calienta a un nivel anómalo.
Metodología. La razón para dudar que el Sol es una esfera perfecta la aportó el telescopio espacial Rhessi de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), de Estados Unidos.
Ese aparato consiste en un telescopio espacial que mide rayos X y también los rayos Gamma. Fue lanzando al espacio en el 2002 para estudiar las llamadas llamaradas o explosiones solares.
Aunque el Rhessi no fue creado ni pensado para medir la esfericidad del Sol resultó el instrumento ideal para ese propósito porque toma unas 1.000 fotografías del Sol por día.
Todas ellas pueden compararse entre sí y con datos transmitidos por otras sondas espaciales.
Además, el lente del Rhessi observa diariamente el disco solar (borde del astro) a través de una rendija muy estrecha y a una gran velocidad (de 15 revoluciones por minuto). Esto reduce significativamente el margen de error que pudieran tener las mediciones.
“El estudio se ha desarrollado con una precisión sin precedentes”, aseguró la NASA.
Por si fuera poco, este instrumento es especialmente sensible a las pequeñas diferencias que se producen en el entorno polar y el diámetro ecuatorial, un fenómeno conocido como “oblicuidad”.
Para decubrir la verdadera forma del Sol, los científicos descartaron el efecto del campo magnético de la estrella y se dedicaron a observar únicamente los efectos del campo gravitacional. Además, se concentraron en el movimiento de nuestra estrella.
“Ahora sabemos que el Sol es el más grande objeto en el sistema solar, perfecto a un nivel de 0,001% de esfericidad debido a que experimenta una fuerza de gravedad extremadamente fuerte”, señaló Hugh Hudson, uno de los científicos que realizó el hallazgo.
“Estos resultados tienen implicaciones que van mucho de la física solar y de las teorías de la gravedad”, comenta el físico solar David Hathaway, de la NASA.
“Los nuevos datos sugieren también que el núcleo del Sol (del cual no sabemos mucho hasta ahora) no puede tener un movimiento de rotación mucho más rápido que el movimiento de rotación de su superficie, lo que replantea muchas de las teorías que conocemos hasta ahora”, explicó el científico.
“Esto significa también la llamada oblicuidad del Sol es demasiado pequeña para cambiar la órbita del planeta Mercurio fuera de los límites de la Teoría General de la Relatividad de Einstein”, dijo.