
Una alimentación balanceada influye de forma directa en la salud de los huesos. Estudios en medicina nutricional señalan que una ingesta adecuada de vitaminas resulta determinante para mantener la estructura ósea y reducir el riesgo de fracturas en la edad adulta.
Especialistas analizaron datos de laboratorio y ensayos clínicos enfocados en el mantenimiento del sistema esquelético. La revisión técnica describió cómo ciertos micronutrientes participan en la formación, reparación y conservación del tejido óseo a lo largo de la vida.
Vitaminas esenciales para el desarrollo óseo
La vitamina D cumple un papel central en la salud de los huesos. Este nutriente facilita la absorción del calcio, mineral indispensable para la solidez del esqueleto. Los expertos indicaron que su acción no ocurre de manera aislada, ya que el sistema óseo sostiene el cuerpo y permite la movilidad.
El cuidado adecuado de los huesos ayuda a prevenir la osteoporosis en la vejez. Esta enfermedad incrementa la fragilidad ósea y eleva el riesgo de fracturas. La densidad final de los huesos depende en gran medida de la masa acumulada durante la juventud.
Los procesos biológicos que influyen en la estructura ósea requieren distintos micronutrientes. La recomendación médica prioriza obtenerlos mediante la alimentación. Las fuentes naturales reducen el riesgo de sobredosis y favorecen una mejor asimilación por parte del organismo.
Este criterio adquiere mayor relevancia en el caso de las vitaminas liposolubles. Los grupos A, D, E y K pertenecen a esta categoría. La evidencia científica indicó que estos compuestos contribuyen a la firmeza y a la arquitectura del esqueleto.
Otras vitaminas que influyen en la estructura corporal
La vitamina A participa en la formación del tejido óseo y en su proceso de remodelación. Este nutriente se encuentra en alimentos como batatas y zanahorias. El melón y las hortalizas de hoja verde también lo aportan. La leche fortificada representa otra fuente disponible.
El organismo convierte los carotenoides de alimentos de colores intensos en vitamina A. Una ingesta regular se asoció con una reducción en la incidencia de fracturas de cadera en hombres. Los estudios no confirmaron el mismo efecto en mujeres.
El complejo B, que incluye vitaminas como B6, B9 o ácido fólico y B12, se encuentra en alimentos como salmón, carne de vaca, atún y legumbres como los garbanzos. Su función principal se relaciona con el mantenimiento del colágeno.
Esta proteína constituye la base del hueso. Pruebas de laboratorio mostraron que la deficiencia de B6 afecta el desarrollo de los tejidos. En modelos animales, la falta de B12 se asoció con huesos más frágiles.
La vitamina C está presente en cítricos y frutillas. Tomates y repollitos de Bruselas también contienen altas concentraciones. Este nutriente resulta esencial para la reconstrucción de la masa ósea. Investigaciones señalaron que un consumo elevado se vinculó con una disminución del 34% en el riesgo de fracturas de cadera.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
