Salud

Viruela del mono: baja transmisibilidad y poca letalidad evitan que preocupación sea mayor

Especialistas en Infectología, Epidemiología y Virología confirman que debemos mantenernos alertas, pero el riesgo es mucho menor al de covid-19

La alerta por la viruela del mono se explica al ser un virus que tradicionalmente se había circunscrito a un área específica de países africanos, pero, de pronto, aparece por primera vez en otras naciones, con una diseminación muy rápida, lo que preocupa a científicos y autoridades de salud.

Sin embargo, especialistas en Infectología, Epidemiología y Virología han emitido criterios según los cuales este virus, no es tan preocupante como covid-19 por ejemplo. La razón es que su nivel de transmisión, de agresividad y letalidad son más bajos que los de la enfermedad pandémica.

Este miércoles, precisamente, trascendió que ya Costa Rica investiga el primer caso sospechoso de viruela del mono.

“Yo considero que hay dos elementos básicos que hacen muy difícil una proliferación muy rápida o grande en nuestro país”, expuso el médico Rigoberto López Álvarez, quien tiene una maestría en Infectología e Inmunología.

Para López, profesor de la Universidad Latina, el primer aspecto que pesa es que todavía hay población vacunada contra la viruela humana, virus “primo hermano” de la viruela del mono y que da protección de cerca de un 85% de la viruela símica. En Costa Rica, el último caso de viruela humana se dio en 1933, pero se continuó vacunando incluso hasta 1959.

El segundo aspecto es que la velocidad de contagio es mucho menor que la de la covid-19. Aparece en gotas salivales mucho más gruesas que el SARS-CoV-2 (virus causante de la covid-19), y esto hace que se requiera de un contacto mucho más cercano para provocar la infección.

“Es un virus más estructurado, es un virus de ADN, no de ARN. Esto hace que mute menos y sea más estable. Además, la transmisión persona a persona es más lenta, tal vez una persona infectada podría contagiar a una más, pero difícilmente a más”, expresó.

Juan José Romero, epidemiólogo de la Universidad Nacional (UNA), recalcó que este virus además es fácilmente detectable porque los síntomas son muy evidentes: fiebre, debilidad, brotes en la piel, ganglios linfáticos inflamados, entre otros.

“La persona enferma es clínicamente muy evidente, entonces es más fácil identificarla e identificar a los contactos. Esto permite hacer un cerco sanitario y evitar el contagio”, señaló.

Para David Loría, profesor de la Sección de Virología Médica de la Facultad de Microbiología de la Universidad de Costa Rica (UCR), hay otra ventaja: es virus muy complejo y de propagación por aire o contacto estrecho, pero también es muy conocido por la comunidad científica. Esto hace que la atención desde el punto de vista médico y científico pueda ser rápida y efectiva.

“No hay que alarmarse, pero sí estar al tanto de la aparición de los síntomas y en caso de tener sospecha de una persona infectada mantener distanciamiento y tomar en cuenta también que el virus puede quedar en superficies lo cual llama a mantener medidas de higiene y por supuesto el lavado de manos”, comentó.

La (OMS) confirmó en conferencia de prensa este miércoles que ya hay más de 550 casos en 30 países donde la enfermedad no estaba presente anteriormente. El informe oficial más reciente es del pasado 29 de mayo.

Reportes elaborados por investigadores independientes hablan de que a este 1.° de junio, hay 610 confirmados, 4 probables y 53 sospechosos en 30 países. En América Latina, Argentina confirma dos pacientes y México uno. Brasil tiene dos casos sospechosos y Bolivia uno.

¿Por qué se ve en países donde nunca ha sido común? Para López, esto se debe a que las comunicaciones y viajes entre países cada vez son mayores y más rápidos y dinámicos, lo que hace que la enfermedad se disemine de una forma más amplia y rápida.

Loría coincidió. A su criterio esto es producto de un evento superdispersor, que alcanzó una amplificación grande, en personas con mucha movilidad internacional y se está observando el resultado directo de ese evento y no necesariamente por contagio comunitario.

“Lo que esperaríamos es que no haya más eventos propagadores grandes y que los brotes se vayan controlando rápidamente”, resumió.

A nivel internacional el tema también se ha discutido.

“Este es un virus ADN. El ritmo de mutaciones es mucho más bajo que el de los virus ARN (como el SARS-CoV-2, causante de la covid-19), entonces es un virus muy estable. En este momento no tenemos evidencia de que haya mutaciones en el virus”, manifestó en una transmisión de Twitter Rosamund Lewis, secretaria de investigación de viruela de la OMS.

Para poder tener certeza de si hay cambios, primero deben estudiarse las secuencias genómicas (análisis del virus gen por gen) para ver si hay diferencias con los anteriores. De momento, no se habla de nuevas variantes.

“Estamos comenzando a recolectar información. Estaremos convocando a nuestros grupos de virólogos que discutirán esta pregunta basados en la secuencia del genoma en algunos de los casos detectados en este brote”, añadió.

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