Irene Rodríguez. 12 junio
Silvia Molina es quien dirige esta investigación en la Universidad de Costa Rica. Fotografía: Laura Rodríguez/ UCR
Silvia Molina es quien dirige esta investigación en la Universidad de Costa Rica. Fotografía: Laura Rodríguez/ UCR

Investigadores del Instituto de Investigaciones de Salud (Inisa) de la Universidad de Costa Rica (UCR) estudian a fondo la agresividad de la bacteria Helicobacter pylori, la cual está asociada al cáncer gástrico, el tumor más mortal para los hombres ticos y el segundo por el que más fallecen las ticas.

El fin de estos científicos es analizar diferentes cepas de esta bacteria y ver cuáles logran desarrollar inflamación en células humanas cultivadas en laboratorio. Los procesos inflamatorios suelen ser la antesala de un tumor en el estómago.

Para ello, el equipo liderado por la doctora en microbiología Silvia Molina utiliza una nueva tecnología de fluorescencia que "ilumina" las células en caso de detectar una inflamación o señales de que vaya a presentarse.

"Cuando la bacteria infecta el estómago lo primero que se produce es inflamación, lo que muchas personas interpretan como síntomas de gastritis. El sensor de fluorescencia nos indica si esto está ocurriendo", destacó la especialista.

"Estudiamos por qué la Helicobacter pylori predispone al cáncer. No se trata de una técnica de diagnóstico para las personas, pero sí conocer bien a la bacteria y ver cuáles tipos están relacionados con cáncer y cuáles no", añadió.

Conforme se conozcan las cepas de este microorganismo se podrá, a futuro, dar recomendaciones para eventuales detecciones y las medidas que se deben tomar en cuenta durante el tratamiento.

Estas son las células que se estudian en el laboratorio del Inisa. Fotografía: Laura Rodríguez/ UCR
Estas son las células que se estudian en el laboratorio del Inisa. Fotografía: Laura Rodríguez/ UCR
¿Cómo es la bacteria?

La Helicobacter pylori se encuentra alojada en el organismo del 80% de los costarricenses. Su alta incidencia en Costa Rica es una de las razones que motivaron este estudio.

Solo cerca del 5% al 10% de quienes la tienen desarrollan una infección, que puede ir desde una simple inflamación hasta cáncer.

“El cáncer gástrico no es un cáncer que aparece de un día para otro, sino que se desarrolla en un periodo largo. Primero, como lesiones precancerosas que, si se detienen en ese momento, ya no siguen avanzado hacia el cáncer. Entonces, lo que queremos es entender qué es lo que hace esa bacteria para que la gastritis pase a ser metaplasia, displasia y luego cáncer”, manifestó la investigadora.

De acuerdo con Molina, hay cepas de la bacteria con las que el ser humano puede convivir sin ningún problema y otras que sí están relacionadas con el cáncer.

La investigación ayudaría con la caracterización de dichas cepas y a que puedan conocerse bien cuáles son, para así evitar dar medicamentos innecesarios a quienes tengan un tipo que no represente riesgos para la salud.

Esto es principalmente importante, ya que los tratamientos contra la bacteria son muy fuertes y consisten en varios días de antibióticos y medicamentos para bajar la acidez.

Además, en el caso de las cepas que sí pueden ser cancerosas, la información podría ayudar a tomar mejores decisiones sobre exámenes y tratamientos.

Lo anterior es vital en un país en el que los tumores en el tracto digestivo son muy comunes. En el 2014 (último año para el cual hay datos disponibles) se dieron 686 casos. La mortalidad también es de las más altas: en el 2016 (año con datos más recientes) 658 costarricenses fallecieron por esta enfermedad.

Según las estadísticas, la población masculina costarricense es la más afectada: por cada tica con un tumor gástrico, hay dos hombres que viven esta enfermedad.

Lugares como Cartago, San Vito de Coto Brus y la zona de los santos reflejan la mayor incidencia.

Técnica con luz

Para realizar las investigaciones, el equipo del Inisa emplea células conocidas bajo la línea MKN-74.

Dichas células humanas se multiplican artificialmente en el laboratorio y luego se infectan con la Helicobacter pylori.

Posteriormente, los científicos proceden a bloquear una proteína en las células para determinar si esta juega algún papel en el desarrollo de la infección.

"Vamos a bloquear proteínas y ver, a través del microscopio, si esto influye en la activación de vías de señalización asociadas con la inflamación. Si así fuera, el sensor va a emitir luz o fluorescencia. En otras palabras, las células con actividad inflamatoria van a brillar y eso nos va a indicar si el bloqueo de la enzima incentiva la inflamación o, al contrario, lo obstaculiza", detalló Molina.

La investigadora dijo a La Nación que el interés por esta proteína nació en su tesis de doctorado. Mientras estudiaba otro tema, ella vio cómo esta enzima producía inflamación celular y decidió analizar su rol en la inflamación producida por la Helicobacter en las células humanas.

Una vez que se finalice la investigación, esta tecnología de fluorescencia permitirá escudriñar el rol de otras proteínas o moléculas en este y en otro tipo de cáncer.