Irene Rodríguez. 19 septiembre, 2015

Los hombres que fuman tienen 3,6 veces más riesgo de perder dientes en comparación con quienes no mantienen este hábito. Así lo indica un estudio conjunto desarrollado por la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y el Instituto de Nutrición Humana de Alemania.

La investigación –para la que se analizaron los registros odontológicos de más de 23.000 participantes– también mostró que, en el caso de las mujeres, el riesgo de perder parte de su dentadura se incrementa 2,5 veces entre quienes son fumadoras.

“La mayoría de los dientes se pierden como resultado de caries o periodontitis crónica (daño de las encías). Sabemos que fumar es un factor de riesgo para la periodontitis, lo que ayudaría a explicar la mayor tasa de pérdida de dientes entre fumadores”, detalló el autor principal del estudio, Thomas Dietrich, en un comunicado de prensa.

El experto explicó que fumar tiende a enmascarar el sangrado de las encías, lo que además esconde la gravedad del problema y hace que ya sea demasiado tarde cuando las personas acuden a buscar ayuda.

Más daños. El estudio puso en evidencia otro daño más del fumado que no se limita solo al cáncer de pulmón.

El fumado no solo es causante de 13 tipos de cáncer, también provoca pérdidas dentales. | ARCHIVO
El fumado no solo es causante de 13 tipos de cáncer, también provoca pérdidas dentales. | ARCHIVO

El 87% de las muertes por tumores pulmonares sí se deben al fumado, pero los daños causados en el cuerpo provocados por este vicio van incluso más allá.

Datos recopilados en reportes científicos y estadísticas de salud indican que el fumado es la causa de muerte evitable más común en el mundo.

Por año, mueren seis millones de personas en el orbe debido al tabaquismo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por ejemplo, el riesgo de desarrollar cáncer de boca, laringe o lengua y morir por ello se duplica entre los fumadores.

Fumar no siempre causa la muerte, pero sí pérdida en la calidad de vida. Sus más de 4.800 sustancias tóxicas –según la OMS– hacen que el cigarrillo afecte todo el organismo humano: enfermedades respiratorias, males del corazón y derrames cerebrales son algunas de esas consecuencias.