
Un grupo de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) descubrió nuevos detalles sobre la forma en que los medicamentos para adelgazar de la familia de los agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic y Wegovy, actúan sobre células cerebrales.
Los hallazgos surgieron de experimentos realizados en ratones. Los resultados ayudan a explicar por qué estos tratamientos producen respuestas distintas entre pacientes y por qué la reducción de peso suele perder velocidad con el tiempo.
Los fármacos basados en semaglutida ya eran conocidos por disminuir el apetito y favorecer el adelgazamiento. Los científicos también habían identificado regiones cerebrales relacionadas con esos efectos. Sin embargo, existía menos información sobre los procesos que ocurren dentro de las neuronas que reciben la señal del medicamento.
La investigación estuvo liderada por Claire Gao, investigadora posdoctoral del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Generales (NIGMS). El equipo utilizó técnicas de imagen por fluorescencia para observar en tiempo real el efecto de la semaglutida sobre tejido cerebral vivo de ratones.
Los científicos bloquearon y eliminaron moléculas específicas de señalización dentro de las neuronas. De esta forma identificaron las rutas celulares con mayor influencia en los efectos asociados a la pérdida de peso.
Los experimentos mostraron que la acción de la semaglutida dependía en gran medida del aumento de los niveles de monofosfato cíclico de adenosina (cAMP) en el área postrema. Esta región cerebral participa en la regulación del apetito.
No todas las neuronas responden igual
El estudio determinó que la respuesta al medicamento no fue uniforme.
Los investigadores observaron que algunas neuronas mantuvieron niveles elevados de cAMP durante más tiempo mientras la semaglutida permanecía activa. Otras células solo registraron incrementos temporales.
Según los autores, algunas neuronas podrían disminuir su sensibilidad mediante la internalización o degradación de los receptores GLP-1.
Esta diferencia de comportamiento podría contribuir a explicar por qué algunos pacientes obtienen mejores resultados que otros con tratamientos de la misma clase.
Una posible vía para extender la eficacia
La investigación también evaluó formas de prolongar la señal celular.
Para ello, los científicos utilizaron roflumilast, un medicamento capaz de bloquear la enzima PDE4, responsable de degradar el cAMP.
El resultado fue que un mayor número de neuronas mantuvo respuestas prolongadas.
Los autores consideran que este hallazgo abre la posibilidad de desarrollar estrategias que permitan que los tratamientos con GLP-1 conserven su eficacia durante más tiempo.
Además, creen que la modulación del cAMP podría ayudar en el futuro a superar los conocidos estancamientos en la pérdida de peso que reportan algunos pacientes tras varios meses de tratamiento.
Aún faltan estudios
Los investigadores advirtieron que estas hipótesis requieren más evidencia científica.
Una de las principales limitaciones del trabajo fue que los procesos celulares solo pudieron observarse durante algunas horas.
La expectativa del equipo es aplicar nuevas técnicas que permitan seguir la actividad de las neuronas durante días o semanas para comprender mejor cómo evolucionan los efectos de los medicamentos GLP-1.
Las conclusiones ofrecen una visión más detallada de la química cerebral involucrada en estos tratamientos y podrían orientar el desarrollo de futuras terapias contra la obesidad.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
