
Las personas con sobrepeso u obesidad tienen entre un 4% y un 8% menos de tejido cerebral que aquellas con peso normal, lo que las hace mucho más vulnerables a padecer males como la demencia y el Alzheimer.
Este es el resultado de un nuevo estudio interdisciplinario hecho por la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y la Universidad de Pittsburgh.
Según Paul Thompson , profesor de neurología de UCLA y director del estudio, la investigación detectó que los adultos mayores que han padecido obesidad o sobrepeso llegan a perder una cantidad muy importante de tejido en zonas claves para la memoria y otras funciones cognitivas y sociales.
Por ejemplo, la obesidad y sobrepeso degenera el tejido presente en los lóbulos frontales y temporal, áreas del cerebro esenciales para la planificación y la memoria de las personas, agregó Cyrus A. Raji, de la Universidad de Pittsburgh.
También estas personas reducen la cantidad de masa cerebral en la parte anterior de un área del cerebro conocida como cíngulo, la cual está ligada a las funciones de atención y ejecución.
Por si fuera poco, el hipocampo –situado en el lóbulo temporal del cerebro– y los ganglios basales, también resultan dañados y, con ello, se deteriora también la memoria a largo plazo y la capacidad de controlar los movimientos.
¿Cómo lo saben? Los científicos decidieron utilizar imágenes cerebrales de una investigación hecha en el 2004 con cientos de adultos mayores de Estados Unidos.
Primero, los especialistas se dieron a la tarea de identificar cuáles de estos ancianos tenían obesidad o sobrepeso. Para determinar la obesidad o sobrepeso se utilizó el Índice de Masa Corporal (IMC), que calcula la grasa corporal con base en la relación entre peso y estatura.
Una persona con peso normal tiene entre 18,5 y 25 de IMC. Las personas con IMC entre 25 y 30 son calificadas con sobrepeso, mientras quienes presentan más de 30 IMC son consideradas obesas.
Fue así como seleccionaron 94 ancianos de entre 70 y 80 años.
Luego los neurólogos tomaron nuevas imágenes de su cerebro y compararon su tejido cerebral con el de hace unos años.
Al estudiar tanto la llamada materia gris como la materia blanca –células nerviosas que están bajo la corteza o materia gris –reflejadas en las escanografías cerebrales, se constató que las personas obesas poseían menos tejido. “Estos resultados nos alertan de cómo la obesidad afecta a todos los sistemas del organismo”, aseveró Thompson.
“El cuerpo no puede dividirse. Está completamente interrelacionado. Somos lo que comemos, y comemos en exceso”, agregó.
Según el especialistas, la moraleja del estudio es que es importante estar delgados no solo por belleza estética –algo que algunos critican– , sino porque una persona obesa y sedentaria sufrirá una descomposición de todo el sistema orgánico. “Eso incluye mayores probabilidades de impotencia e infertilidad, y otras cosas que la gente por lo general no piensa que se relacionen con la obesidad de forma directa”, concluyó el neurólogo.
Ambos estudios fueron publicados este mes por la revista especializada Human Brain Mapping.