Irene Rodríguez. 26 julio
Esta imagen muestra células infectadas con VIH. Fotografía: Archivo
Esta imagen muestra células infectadas con VIH. Fotografía: Archivo

Ciudad de México. La mayoría de esfuerzos científicos se concentran en buscar una vacuna o una cura definitiva contra el virus de imnudeficiencia humana (VIH, causante del sida). Pero, mientras tanto, ¿qué pasa con las personas que ya siguen un tratamiento para mantener el virus bajo control?

Para ellos existe un grupo de investigadores que se esfuerzan por generar fármacos con una menor toxicidad y efectos secundarios.

Algunos de estos esfuerzos fueron presentados el miércoles pasado en la Conferencia Mundial de Ciencia del VIH (IAS 2019) que se celebró esta semana en Ciudad de México. La Nación fue de los medios de comunicación presentes en el evento.

“Los avances que estamos viendo buscan darle a las personas que viven con VIH más opciones”, expresó en conferencia de prensa Anton Pozniak, presidente de la Asociación Internacional del Sida (IAS, por sus siglas en inglés).

Misma eficacia con menos pastillas

Dos de los adelantos presentados durante el encuentro tuvieron que ver con pasar de un régimen de tres fármacos al día a uno de dos.

El primer análisis revisó dos ensayos clínicos “gemelos” (pues tienen exactamente la misma metodología) llamados GEMINI 1 y GEMINI 2. Estos son ensayos en fase III (la última antes de su aprobación final, que busca probar eficacia de la dosis en un mayor número de persona). Ambas pesquisas sumaron 1.400 participantes.

A un grupo de pacientes se les dio un régimen de dos drogas y a uno uno de tres. Luego de 96 semanas de análisis (casi dos años) se vio que la eficacia de dos drogas se mantenía igual a la de tres.

El otro estudio se llama TANGO. Este también está en fase III y busca comparar regímenes de otro tipo de fármacos, también al pasar de tres a dos dosis.

El estudio toma en cuenta a 741 personas. En las primeras 24 semanas, se vio que no hay diferencia entre un régimen y otro, pero la investigación continuará hasta completar 148 semanas con el fin de tener resultados más concluyentes.

Una inyección como promesa

En lugar de tener que tomar pastillas, es posible que en unos años, quienes viven con el VIH tengan la opción de inyectarse su tratamiento.

La compañía farmacéutica Merck mostró los resultados de un estudio con la molécula MK-8591. Estos datos se basan en un estudio fase IIB (pruebas de eficacia en poblaciones pequeñas) que toma en cuenta a 121 personas con el virus.

A los pacientes se les dividió en cuatro grupos: en tres de ellos recibieron diferentes dosis inyectables de MK-8591 mezclada con otras dos drogas, durante al menos 24 semanas.

Luego de este tiempo, quienes mostraban eficacia se pasaron a otro régimen que combinaba MK-8591 con solo una droga por 24 semanas adicionales.

El cuarto grupo recibió por 48 semanas un inyectable con tres antirretrovirales, pero que no contenía MK-8591.

En los grupos en donde se aplicó la molécula se mostraron bajas en el nivel de virus entre un 78% y un 90%.

Los estudios continuarán, pero los investigadores sostienen que todo parece indicar que este sí será otro método de tratamiento.

¿Tomar el tratamiento de día por medio?

Otro análisis se concentró en reducir la cantidad de pastillas que una persona con VIH debe tomar.

El estudio, ya en fase III, comparó el uso diario de las pastillas contra VIH versus un régimen de cuatro días a la semana, de día de por medio.

Las pesquisas son realizadas en Francia y toman en cuenta a más de 600 personas. La mitad de los participantes tenía un régimen de toma diaria de tratamiento y la otra mitad de cuatro días por semana.

Luego de 48 semanas de tratamiento, los resultados no mostraban diferencia entre un grupo y otro.

Sin embargo, los investigadores se mantienen cautos e indican que este tema debe estudiarse más. De comprobarse eficaz, sería una nueva oportunidad de tratamiento.