
Con el fin de mejorar el diagnóstico de personas con asma o problemas pulmonares en el país, el Hospital Calderón Guardia estrenó este mes un nuevo equipo médico llamado “pletismógrafo corporal”, valorado en $65.000.
El pletismógrafo mide la cantidad de aire que una persona es capaz de inhalar y exhalar, así como la dimensión o capacidad de sus pulmones para albergar ese aire, según dijo el terapeuta Luis Fernando Alpízar.
Este equipo se complementa con una banda caminadora, mediante la cual se hace una prueba metabólica o de esfuerzo y se monitorea el aire que fluye en el cuerpo de cada paciente. El equipo permite hacer 20 exámenes diarios a pacientes mayores de seis años.
El examen. La prueba se realiza introduciendo a una persona dentro de una cabina hermética (como una cabina telefónica), donde hay un promedio de 600 litros de aire y un intercomunicador por el cual el médico da las indicaciones.
Una vez que el paciente ingresa en la cabina, se le coloca un dispositivo en la boca. Este consiste en un tubo plástico con una boquilla que se desecha después de haberlo usado el paciente. El tubo está conectado a varios sensores (ubicados en los tubos que no tocan la boca) y a una computadora.
El doctor le pide a cada persona que inhale profundamente, es decir, que absorba tanto aire como le sea posible durante al menos seis segundos. Luego, se le solicita que mantenga la respiración y, finalmente, que exhale tan fuerte y prolongadamente como pueda. “A esto se le llama una espirometría”, comentó el doctor Alpízar.
La computadora conectada a estos sensores le muestra al médico –mediante gráficos– cuál es el flujo de aire que transita por el organismo de cada paciente. Hay datos estándar que permiten comparar los resultados del paciente con el promedio de aire idóneo, según la edad, estatura y peso.
Cada prueba tiene un costo de $150 y tarda unos 30 minutos, pues se realiza hasta tres veces para obtener datos promedios y así diagnosticar los problemas.
“La información que nos brinda este aparato permite a los médicos determinar males como el asma (en todos sus niveles) o incluso problemas más serios como la fibrosis pulmonar o el cáncer”, agregó el terapeuta.
Además, la prueba ayuda a constatar si el corazón, tórax y pulmones de una persona están seriamente dañados, de modo que el paciente deba postularse como candidato a un trasplante.