Ivannia Varela. 29 diciembre, 2017
En los 45 años estudiados se registraron 5.200 decesos en todo el país debido a este tipo de cáncer. Foto: Shutterstock
En los 45 años estudiados se registraron 5.200 decesos en todo el país debido a este tipo de cáncer. Foto: Shutterstock

En las últimas cuatro décadas y media, los fallecimientos en Costa Rica atribuidos al cáncer de páncreas, uno de los más fulminantes que existen, se han disparado y no parecen detenerse.

Así, durante el lustro comprendido entre 1970 y 1974, la tasa de mortalidad relacionada con este letal enemigo era de 1,8 por cada 100.000 habitantes, mientras que del 2010 al 2014 (últimos años analizados), ascendió a 4,5 por 100.000 habitantes. A nivel mundial, ronda los 4,1.

Estas cifras forman parte de la más reciente investigación denominada Evolución y características epidemiológicas de la mortalidad por cáncer de páncreas en Costa Rica, en el periodo 1970-2014 , que escudriñó las bases de datos del Centro Centroamericano de Población (CCP) y del Instituto Estadísticas y Censos (INEC).

El análisis fue elaborado por la médica Stephanie Piedra Chacón para obtener el grado de licenciatura en Medicina y Cirugía de la Universidad Hispanoamericana (UH), en julio de este 2017.

“El páncreas es un órgano vital para el proceso digestivo y la producción de hormonas como la insulina, que regula los niveles de azúcar en sangre. Por esta razón, este estudio reviste gran importancia en el campo de la medicina al ser el primero en su tipo que analiza variables epidemiológicas (factores modificables y no modificables) sobre la enfermedad en los últimos 45 años”, enfatizó el epidemiológico Ronald Evans, coordinador de la Unidad de Investigación de Ciencias de la Salud de la UH.

El cáncer de páncreas es uno de los más fulminantes.
El cáncer de páncreas es uno de los más fulminantes.
Poblaciones afectadas

En términos absolutos, la investigación también arrojó datos que encienden las señales de alerta: durante el periodo estudiado se registraron 5.200 decesos en todo el país debido a este tipo de cáncer.

De ese total, 114 ocurrieron entre 1970 y 1974, mientras que 533 tuvieron lugar del 2010 al 2014.

Aunque este enemigo afecta a personas de todas las edades, las principales víctimas en Costa Rica son los adultos mayores. En ese sentido, los índices más altos se reportan entre la gente que supera los 80 años de vida. Es más, en el grupo de 85 años o más, la tasa fue de 91,2 por cada 100.000 habitantes entre el 2010 y el 2014.

¿Más hombres o mujeres? La literatura médica da cuenta de que, a nivel mundial, la población masculina suele ser la más golpeada por esta causa. Sin embargo, en el país, puede decirse que el patrón es muy similar en ambos sexos.

Incluso, en el quinquenio comprendido entre el 2010 y el 2014 las cifras muestran una leve ventaja en el caso de las mujeres. Ellas presentan una tasa de mortalidad de 4,7 por 100.000 habitantes, mientras que en ellos es de 4,5.

“Se observa cómo durante los primeros cinco quinquenios el sexo masculino reportaba tasas de mortalidad más altas con respecto al sexo femenino, y posterior a 1995 este patrón se comenzó a invertir”, recalcó la investigadora.

El análisis también identificó las zonas geográficas donde más personas mueren debido a esta patología. En ese sentido, la región Central ocupa el primer lugar con el índice de fallecimientos más altos durante el periodo del 2005 al 2014. Allí la tasa es de 5,2, por cada 100.000 habitantes.

En cambio, la región Huetar del Atlántico, es la que presentó menos muertes, a razón de 2,56 por cada 100.000 habitantes en ese lapso de tiempo.

A nivel de cantones, las primeras posiciones las tienen Montes de Oca (tasa de 7,63 por cada 100.000 habitantes), Dota (6,72), Tibás (6,20), San José (5,98) y Nicoya (5,63). Entre tanto, en los últimos escalones se hallan Talamanca (0,93), Sarapiquí (1,14), Los Chiles (1,16), Coto Brus (1,33) y La Cruz (1,55).

¿Qué esperar?

En este momento, los especialistas que intentan ganarle la batalla al cáncer de páncreas no tienen suficientes armas para lograr tal objetivo.

Según explicó Piedra, debido a la localización del órgano (ubicado en el fondo del abdomen) y los síntomas inespecíficos con que se presenta (puede confundirse con otros padecimientos), suele hacerse difícil detectarlo de manera temprana.

Por consiguiente, cuando se diagnostica, la enfermedad ya está tan avanzada que los tratamientos resultan poco efectivos y eso hace que las posibilidades de vencer la muerte se reduzcan considerablemente.

De acuerdo con la Coalición Mundial contra el Cáncer de Páncreas, formada por más de 60 organizaciones de 27 países, cada día más de mil personas reciben este diagnóstico en diversas partes del mundo; de ellas 985 morirán.

“El 80-90% de pacientes, cuando se les detecta el cáncer, ya presentan tumores irresecables (no se pueden operar) y a los que se les realiza resección quirúrgica (eliminación por cirugía) tienen una pobre supervivencia en el largo plazo”, indicó Piedra.

¿Qué hacer entonces? En vista de que ocho de cada diez personas que sufren este tipo de cáncer también han presentado diabetes mellitus o intolerancia a la glucosa, Piedra recomienda en su investigación que el personal de salud le preste más atención a esta población y a las señales que presenten.

Por ejemplo, se debe analizar si hay pérdida repentina de peso y de apetito, dolores abdominales o de espalda media, ictericia (color amarillo) y cambio de hábitos a la hora de ir al baño, entre otros síntomas sospechosos.

La edad avanzada, el sobrepeso, el fumado o el haber sufrido pancreatitis (inflamación del páncreas), así como ser un paciente diabético o tener antecedentes familiares de este cáncer, son también condiciones que obligan a las personas a una mayor vigilancia.

Fomentar estilos de vida saludables, cumplir al pie de la letra con los tratamientos médicos que se le indiquen al paciente y mantener en seguimiento constante quienes poseen factores de riesgo, son otras medidas que podría tomar el personal médico para minimizar el impacto de esta enfermedad entre los costarricenses, insistió Piedra.

Según ella, también es necesario que otros investigadores realicen estudios de causalidad tanto a nivel nacional como en el ámbito local, sobre todo en las zonas donde se encontró una mayor mortalidad de este tipo de cáncer.