Pese a que los expertos insisten en la necesidad de una normativa que regule el consumo de tabaco y prohíba el fumado en sitios públicos, la posibilidad de promulgarla en el país es incierta.
El proyecto de ley de Control del Tabaco y sus Efectos Nocivos en la Salud continúa provocando desacuerdos entre el Ministerio del ramo y algunos diputados.
Con el plan se pretende prohibir la venta de cigarrillos sueltos o en paquetes de menos de 10 unidades, incluir advertencias gráficas de daños del fumado en las cajetillas y regularlo en sitios públicos.
Para la ministra de Salud, María Luisa Ávila, si el plan se aprueba como está ahora, dejaría la posibilidad de que bares y restaurantes tengan sitios cerrados para los fumadores, lo que perjudicaría a los trabajadores.
“¿Qué pasará con la salud de los meseros y del personal? Ellos también tienen derechos”, dijo Ávila.
Por su parte, el diputado liberacionista Luis Antonio Aiza, uno de los que participó en la redacción y discusión de la propuesta en la Comisión de Asuntos Sociales, insiste en que el plan fue visto en conjunto con el Ministerio de Salud.
“El proyecto ya fue dictaminado y está a la espera de que el Poder Ejecutivo lo convoque”, dijo Aiza.
La puesta en práctica de este tipo de leyes ya ha demostrado científicamente reducir los infartos en la población.
Investigaciones médicas realizadas en más de 50 ciudades donde se prohibió el fumado en sitios públicos señalan que los infartos se reducen un 17% durante el primer año después de establecida la prohibición y un 36% a los tres años.
Los estudios tomaron en cuenta Helena (Montana, EE. UU.), Pueblo (Colorado, EE. UU.), Saskatoon (Canadá) y Piemonte (Italia). La reducción de infartos fue mayor en jóvenes y fumadores pasivos.
