4 agosto
Según los investigadores, es posible que la inflamación crónica, típica de la obesidad, entorpezca la capacidad del sistema inmune para combatir la infección de la influenza. Foto Archivo LN con fines ilustrativos
Según los investigadores, es posible que la inflamación crónica, típica de la obesidad, entorpezca la capacidad del sistema inmune para combatir la infección de la influenza. Foto Archivo LN con fines ilustrativos

La obesidad aumenta el riesgo de sufrir complicaciones a causa de la influenza. Ahora, un nuevo estudio indica que el peso no solo puede afectar la gravedad de la enfermedad, sino también su propagación.

La investigación, realizada por académicos de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos arrojó que los adultos obesos infectados con influenza eliminan la enfermedad de su cuerpo en 42% más de tiempo que los adultos sin sobrepeso, lo que aumenta la posibilidad de que la infección se disemine a otros en ese período.

Se estima que una persona expulsa el virus en una semana, pero el hallazgo indica que los obesos tardarían, aproximadamente, tres días más en hacerlo.

Estos resultados se publicaron en la revista médica The Journal of Infectious Diseases.

Las diferencias se encontraron en la influenza A, uno de los dos tipos de virus de gripe que pueden causar epidemias en humanos y cuya cepa A-H3N2 golpeó este año a Estados Unidos, donde había causado más de 10 mil muertes hasta marzo.

“Incluso en personas obesas sin síntomas, o con uno solo y menor, observamos un mayor tiempo de desprendimiento del virus, algo que nos sorprendió muchísimo, porque indica que el problema no se debe a la gravedad de los casos”, explicó a “El Mercurio” Aubree Gordon, profesora de epidemiología y autora principal del estudio.

Junto a su equipo, Gordon analizó el efecto de la obesidad sobre la duración del virus en 1.800 personas y durante tres temporadas de influenza desde 2015 a 2017.

Según explica, el estudio también analizó a un grupo de niños, pero los resultados indicaron que la obesidad parece no afectar la duración de la diseminación viral entre ellos.

Para todos los participantes, el tiempo de eliminación de la enfermedad se determinó mediante pruebas de muestras de nariz y garganta que detectaron la presencia de genoma del virus en el cuerpo.

“Creemos que es increíblemente importante invertir recursos y esfuerzos sustanciales para luchar contra la epidemia de obesidad, porque además de la enorme carga que causa en las enfermedades crónicas, ahora también sabemos que puede afectar la transmisión de enfermedades infecciosas”, comentó Gordon.

Causa-efecto

La académica dijo que su trabajo es la primera evidencia que sugiere una relación de causa y efecto entre la obesidad y un desprendimiento más lento de la gripe, y asegura que existen varios mecanismos para explicarlo.

Una posibilidad es que el organismo de los obesos tenga problemas para controlar la enfermedad, lo que podría conducir a tiempos de infección más largos.

“Es posible que la inflamación crónica, típica de la obesidad, entorpezca la capacidad del sistema inmune para combatir la infección”, explicó. Otra, agrega, es que las personas no se infecten más, sino que la inflamación ralentice la eliminación de los restos virales.

La doctora Jeanette Dabanch, miembro de la Sociedad Chilena de Infectología, concordó con la primera hipótesis. “Está comprobado que los obesos tienen una respuesta inmune alterada y normalmente son inmunodeprimidos, por lo tanto, se enferman más frecuentemente, además de que tienen problemas para respirar”.

La doctora Carmen Venegas, especialista broncopulmonar de la Red de Salud UC, explicó que la influenza produce un efecto tóxico en el cuerpo, que se mantiene incluso cuando el virus se ha ido.

“Ahora sería muy importante estudiar los efectos en la salud que experimentarían los obesos, si es que ese efecto tóxico perdura más tiempo en ellos”, dijo.

Para Vivian Luchsinger, viróloga y académica de la Universidad de Chile, el hallazgo es una evidencia más de que la obesidad es un problema de salud pública.

Con los datos que indican que un 31,2% de los chilenos es obeso, dice, los hallazgos sugieren que esto puede desempeñar un papel importante en la transmisión de la gripe a nivel nacional.

“Si alguien demora más tiempo con el virus puede sufrir consecuencias personales, como que la enfermedad termine en neumonía, que además va a requerir hospitalización, pero también tiene más días para infectar a otros”. Y agregó: “Si las personas obesas no están controlando su infección, podríamos tener enfermos más graves y mayores contagios”.

Prioridad

“Nuestros hallazgos sobre la transmisión respaldan que las personas obesas deben ser objetivo prioritario de vacunación y tratamiento oral”, dijo Aubree Gordon, de la Universidad de Michigan.

La doctora Jeanette Dabanch, miembro de la Sociedad Chilena de Infectología, cree que el estudio de Gordon avala la importancia de vacunarse y tomar medidas de precaución, independientemente del grado de obesidad. Esto significa lavarse las manos y ventilar las casas, así como evitar el cigarro y estar en lugares cerrados.