
La bioquímica francesa Jessie Inchauspé, especialista en glucosa y autora de Glucose Revolution, afirmó que un desayuno salado con proteínas y grasas puede ayudar a estabilizar la glucosa en sangre y ofrecer energía sostenida durante el día.
La experta sostiene que muchas sensaciones de cansancio, irritabilidad y hambre constante no responden a falta de disciplina. Según explicó, suelen estar relacionadas con cambios bruscos en los niveles de glucosa.
Un metaanálisis publicado en Nutrients vinculó las fluctuaciones rápidas de glucosa con mayor fatiga, irritabilidad y dificultades de concentración, incluso en personas sin diabetes. Otro estudio de la Universidad de Stanford relacionó los picos y caídas de azúcar con mayor sensación de hambre pocas horas después de comer.
Inchauspé contó que descubrió esta relación tras usar un monitor continuo de glucosa. Aunque no padecía diabetes, observó que los picos coincidían con cambios en su energía, claridad mental y estado de ánimo.
La autora nació en Biarritz, Francia. Vivió en París desde los cinco años y estudió matemáticas en King’s College London. Luego cursó bioquímica en Georgetown. Un accidente a los 19 años impactó su salud mental y despertó su interés por entender el funcionamiento del cuerpo.
En sus libros, la especialista plantea que no se trata de prohibir alimentos. Su enfoque apuesta por entender cómo y cuándo se consumen. También promueve cambios simples como alterar el orden de los alimentos y acompañar los carbohidratos con fibra, proteínas y grasas para reducir el impacto glucémico.
La bioquímica señaló que muchas personas viven frustradas porque creen que sus antojos y cambios de humor son fallas personales. Según indicó, comprender la biología permite reducir la culpa y tomar decisiones más sostenibles.
Además, criticó los mensajes culturales que glorifican la fuerza de voluntad y clasifican los alimentos entre “buenos” y “malos”. Explicó que esas ideas alejan a las personas de las señales naturales del cuerpo.
Inchauspé también relacionó la estabilidad glucémica con la calidad de las decisiones diarias. Indicó que una glucosa estable favorece el foco, la paciencia y el equilibrio emocional. En contraste, los cambios bruscos pueden aumentar la impulsividad y el estrés.
Uno de los principales errores que detecta en quienes buscan una vida saludable es la obsesión por la restricción. La autora considera que eliminar alimentos y seguir reglas rígidas suele generar frustración y dificulta sostener hábitos a largo plazo.
También destacó la importancia de enseñar a los niños a reconocer señales internas como hambre, sueño o falta de energía. Según dijo, esto ayuda a desarrollar autoconciencia sin asociar la alimentación con culpa.
La especialista insistió en que muchos bajones emocionales pueden tener una explicación fisiológica. Afirmó que los picos y caídas de glucosa pueden provocar ansiedad, fatiga y necesidad urgente de azúcar.
Para la autora, el desayuno representa un punto clave. Explicó que los desayunos dulces generan aumentos rápidos de glucosa y caídas posteriores que disparan el hambre y los antojos a media mañana. En cambio, un desayuno salado con proteínas y grasas tiende a mantener la energía de forma más estable.
Otro aspecto que considera importante es el orden de los alimentos. Recomendó iniciar las comidas con fibra y vegetales, continuar con proteínas y grasas, y dejar los carbohidratos para el final. Según explicó, esto reduce la velocidad con que la glucosa entra al torrente sanguíneo.
La autora defendió que los cambios sencillos pueden generar efectos profundos si se repiten de forma constante. También aclaró que su propuesta no busca eliminar grupos de alimentos ni contar calorías de manera obsesiva.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
