
Un anillo de oro medieval con piedra azul salió a la luz en el centro histórico de Tønsberg, al sur de Noruega. La pieza apareció durante obras para mejorar el sistema de drenaje urbano. Expertos la calificaron como un hallazgo excepcional y poco común en el país.
La joya se encontraba a 7 centímetros de profundidad en un área de cultivo. El descubrimiento ocurrió en la intersección de las calles Storgaten y Prestegaten. El sitio forma parte de la Ciudad Medieval de Tønsberg, zona protegida por su valor arqueológico.
Tønsberg se fundó en el siglo nueve. Se desarrolló al pie del castillo real de Tunsberghus. El complejo se vinculó con la dinastía Yngling. La ciudad recibió a miembros de la realeza y del clero durante la Edad Media.
En dos temporadas de excavación, arqueólogos identificaron restos de casas y una posible calle. También detectaron un edificio incendiado con parte del techo preservado y un baluarte. El contexto urbano reforzó la hipótesis de que el anillo perteneció a una persona de alto rango.
Una pieza descrita como ‘descubrimiento de los sueños’
La arqueóloga Linda Åsheim, del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural, realizó el hallazgo. Según un comunicado del 25 de diciembre, trabajaba sola cuando detectó que la pieza era de oro. Luego informó que se sintió impactada y consultó a los obreros si se trataba de una broma.
Un ramo de abeto hallado en la estratigrafía superior se dató entre 1167 y 1269. Esa referencia ofreció un marco cronológico para el contexto arqueológico. Aunque la capa donde apareció el anillo no se fechó de forma directa, los especialistas situaron la pieza entre los siglos nueve y 11 por su estilo.
El anillo presenta una piedra oval azul y trabajo en filigrana. La técnica utiliza hilos de oro torcidos y soldados. La ornamentación incluye patrones en espiral y pequeñas esferas elaboradas mediante granulación.
La profesora Marianne Vedeler, del Museo de Historia Cultural de la Universidad de Oslo, explicó que la combinación de filigrana y granulación llegó a Noruega desde la región bizantina al inicio de la Edad Media. Indicó que la orfebrería carolingia medió parte de esa influencia.
Los motivos en espiral se asociaron con ejemplares de los siglos nueve a 11. Existen piezas similares en Noruega, Inglaterra y Dinamarca, como en Ullensaker y Roskilde. Sin embargo, no hay coincidencias directas, lo que convierte el anillo en una pieza singular.
Los expertos no confirmaron si la gema es una safira auténtica o una imitación en vidrio con cobalto. El instituto indicó que en la antigüedad se alteraba la apariencia de piedras mediante láminas metálicas en la base. Esa práctica se documentó desde el año 2000 a.C. No existen pruebas claras de que ese método se utilizara en este caso.
En la Edad Media, el color azul simbolizó poder divino. También se vinculó con la curación y la preservación de la castidad. Se creía que ayudaba a enfriar el calor interior de quien portaba la piedra.
Indicios de alto estatus social
El diámetro estimado del anillo corresponde a un dedo de entre 50 y 55 milímetros de circunferencia. Esa medida sugiere que la pieza perteneció a una mujer. La calidad del oro y la presencia de la gema apuntan a una propietaria de alta posición social.
En la Edad Media, los anillos simbolizaron alianzas y compromisos. También representaron autoridad y riqueza. El círculo se interpretó como un símbolo de protección contra el mal.
Hanne Ekstrøm Jordahl, gerente de proyecto en Tønsberg, afirmó que el hallazgo resultó excepcional. Indicó que no aparecía un anillo de oro en la ciudad desde hacía 15 años y calificó la pieza como rara y de gran belleza.
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