Irene Rodríguez. 19 mayo
El fenómeno del atracón consiste en comer grandes cantidades de comida en un solo espacio de tiempo. Ilustración: Shutterstock
El fenómeno del atracón consiste en comer grandes cantidades de comida en un solo espacio de tiempo. Ilustración: Shutterstock

Es un trastorno alimentario menos conocido que la bulimia o la anorexia, pero en Costa Rica, el Hospital Nacional de Niños (HNN) da cuenta de menores en edad escolar y colegial que lo presentan. Se trata del trastorno por atracón.

¿En qué consiste? Según la psicóloga Francela Jaikel, quienes padecen este trastorno comen, en un solo episodio, mucha más comida de la que por lo general podrían consumir, y muchos de esos alimentos están cargados de grasas, azúcares y gran cantidad de calorías. Usualmente, cuando la persona está en este episodio no puede controlar el seguir comiendo y dice estar "en trance" mientras lo hace.

¿Cuál es la diferencia con la bulimia, un trastorno que también se caracteriza por el atracón? En la builimia se presentan "conductas compensatorias", como vomitar, tomar purgantes o laxantes, o sobrejercitarse con el fin de, según los pacientes, "compensar" todo lo que comieron. En el trastorno por atracón no se ven estas conductas.

Conociendo el fenómeno

¿Cuáles son las características del trastorno por atracón? Un estudio realizado por la Universidad de Illinois (Estados Unidos) buscó escudriñar las características de este síndrome. La investigación fue liderada por Jaclyn Saltzman, del Instituto Traslacional de Prevención de la Obesidad de dicha casa de estudios. Los resultados fueron publicados en la revista Eating Behaviors.

Dentro de las principales conclusiones, las investigadoras destacan que el síndrome por atracón está relacionado con la obesidad, pero también con la depresión.

Además, la falta de atención de los padres, el no ser receptivos hacia las emociones de sus hijos, o el que estos vivan bromas alrededor de su peso (por delgadez o por sobrepeso), son terreno fértil para la aparición de este síndrome.

“Hay que trabajar con la familia. Una intervención temprana para atacar los atracones no solo ayuda a prevenir otro tipo de desórdenes alimentarios, sino también a prevenir hábitos poco saludables durante el resto de la vida”, comentó la especialista al presentar su estudio a la prensa.

Para llegar a estas conclusiones, Slatzman y su compañera Janet Lietchy analizaron 700 estudios sobre trastornos de la conducta alimentaria que se han publicado en los últimos 35 años. Allí hallaron la primera conclusión: es tan poco lo que se ha estudiado el síndrome del atracón que solo 15 publicaciones giraban en torno a él.

Ellas se concentraron en estudiar dos variables: las grandes cantidades de comida ingerida en un solo episodio y la falta de control.

“En el caso de los niños o los preadolescentes, hay que tomar muy en cuenta la falta de control. La cantidad de comida ingerida tal vez no es tan importante porque sus requerimientos de alimentación son menos que los de un adulto y podemos hablar de atracón con una menor cantidad de alimentos. También debemos tomar en cuenta que a estas edades no se tiene acceso a comprar comida o a consumir toda la que hay en el hogar, por eso es importante concentrarse en los sentimientos de pérdida de control y estrés a la hora del atracón”, destacó Saltzman en un comunicado de prensa.

El estudio indicó que el ambiente familliar es vital para evitar este tipo de trastornos, pero esto tampoco quiere decir que los padres de los menores con este trastorno sean los responsables directos.

“Aunque las bromas acerca del peso sí están correlacionadas con el atracón, sería contraproducente e incorrecto decir que estas son la causa y que los padres son culpables del comportamiento de sus hijos”, indicó Lietchy.

“Enfocarse solo en el comportamiento de sus padres es tan incorrecto como el enfoque que se manejó durante muchos años en fijarse solo en el peso. Hay personas con sobrepeso que no sufren trastorno por atracón y personas que tienen un peso normal que sí podrían tenerlo, pero que por algún motivo –como un metabolismo rápido– no suben de peso de forma visible. De la misma forma, puede haber niños que en medio de un hogar lleno de amor presenten el síndrome, o que aunque sufran burlas por su peso no lo tengan”, añadió la investigadora.

De acuerdo con el estudio, lo primordial para las familias consiste en no concentrarse en el peso, sino en formas de canalizar el estrés o los temores de los menores, de darles herramientas para afrontar sus problemas y de motivarlos a hacer actividades que les gustan.

En Costa Rica

El HNN no lleva estadísticas específicas de cuántos casos específicos de síndrome por atracón reciben, pues los trastornos alimenticios son tratados como algo integral. Además, en personas tan jóvenes no siempre se ven todos los rasgos, o al menos no de forma muy marcada.

No obstante, ya desde el 2011 los especialistas de ese hospital salieron a hablar de casos de menores de nueve o diez años que presentaban problemas en su relación con la comida.

"No es un problema generalizado y se ve poco si lo comparamos con la cantidad de población, pero es algo que causa mucho daño en los pequeños. En estas edades, aún no puede hablarse de trastornos definidos, pero sí de tendencias, y hay que actuar para evitar males mayores", dijo en aquel entonces Yasmín Jaramillo, jefa de Psiquiatría del HNN.

En el caso específico del trastorno por atracón, consumir esas grandes cantidades de comida puede exponer a niños y adolescentes a sobrepeso y obesidad, y a largo plazo, a otros males crónicos más graves, como hipertensión y diabetes, lo que aumenta el riesgo de males cardiovasculares.

Para la nutricionista Paula Vargas, el fenómeno es algo que debe atenderse de forma integral, dado que no solo se trata de los problemas nutricionales que las personas puedan tener. Por eso, el abordaje no solo debe ser nutricional, sino también psicológico y médico.

"El trastorno no es la comida. Si lo fuera, se resolvería con quitarle la comida y darle solo la dosis que su cuerpo necesita, pero también hay otros muchos componentes de tipo mental y emocional que están en juego", enfatizó la especialista.

A esto se le deben añadir que, durante la adolescencia, y muchas veces desde la niñez, hay quienes muestran descontentos con su cuerpo y toman acciones para, según ellos, remediarlo.

Una investigación realizada en el 2016 con 2.626 estudiantes de 64 centros educativos del país indicó que el 57,7% de los escolares y colegiales está en descontento con su imagen corporal. Aún más: casi cuatro de cada diez (35,9%) de los entrevistados con peso normal, y un 24,9% de alumnos con un bajo peso confesaron, sentirse “gordos”, aunque sus familiares y amigos les digan lo contrario.

Dicho reporte, elaborado por el Instituto Costarricense de Enseñanza e Investigación en Salud (Inciensa), la Universidad de Costa Rica (UCR) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED), dio otras cifras alarmantes: un 37,2% dijo contar las calorías que come, un 31% evita comer "harinas" (carbohidratos), un 14,2% siente culpabilidad al comer y a un 10,9% le gusta sentir el estómago vacío.

Asimismo, un 21,6% admitió tomar pastillas o tomar tes para adelgazar, un 7,7% se provoca el vómito y un 11% tiene ganas de vomitar después de comer.

¿Cómo identificar este padecimiento?

Uno de los principales problemas de los trastornos alimentarios en general es lo difícil de detectar las señales, pues muchas veces quienes los padecen se esfuerzan por ocultarlo. Además, en el caso específico del trastorno por atracón, las similitudes con otros trastornos –como la bulimia– dificultan su identificación.

Sin embargo, sí hay señales, como el que la persona ingiera grandes cantidades de comida en un corto período, que coma de forma muy rápida, que busque comer solo y evite la presencia de más personas en sus tiempos de comida y que suba de peso.

También hay otras señales, como el tener muestras de depresión, ansiedad o ira.

¿Cuándo buscar ayuda profesional? Los especialistas aseguran que este tipo de conductas deben atacarse desde las primeras señales, pues pueden progresar de forma muy rápida y no se curan o tratan por sí solas. Solo un equipo de profesionales en diferentes áreas pueden ayudarlo.

Para más información, puede consultar con el Centro de Atención de Trastornos Alimentarios y Obesidad a través de su página web http://catao.co.cr/. También puede informarse a través de la red social Facebook en el perfil de la Asociación de Desórdenes Alimentarios de Costa Rica.