
La microbióloga de la Universidad de Costa Rica (UCR) Diana Mora Lee desaconseja por completo lavar el pollo crudo bajo el chorro de agua. Esta práctica genera un alto riesgo de contaminación cruzada en el hogar y puede enfermar a los consumidores.
Mora Lee detalló que el pollo crudo contiene varios microorganismos dañinos como la salmonela y el Campylobacter.
Al colocar la carne debajo del grifo se generan gotitas de agua que salpican toda la cocina. Estas partículas líquidas contaminan otros alimentos listos para el consumo humano como las ensaladas. La experta advirtió que de esa manera las personas se comen la bacteria y enferman.
Guía para una desinfección segura
Si las personas aún desean lavar esta proteína la microbióloga de la UCR Carolina Chaves Ulate recomendó asegurar que en la pila no haya ningún utensilio de cocina. El fregadero debe estar libre de platos, vasos o alimentos que se consumen crudos como la lechuga y el tomate.
Después de este proceso resulta indispensable limpiar la pila con agua, jabón y una esponja exclusiva para esta labor. Chaves enfatizó que no se debe usar la misma esponja de los platos. Para finalizar la desinfección es necesario aplicar agua clorada o agua caliente sobre la superficie que estuvo en contacto con la carne cruda.
Separación estricta de utensilios
La manipulación segura también exige el uso de tablas de picar diferentes e idealmente de colores para identificar su uso. Chaves explicó que los microorganismos varían según el alimento. Las bacterias de la carne cruda o del pollo se introducen en las ranuras que los cuchillos hacen en las tablas. Si el utensilio no se lava y desinfecta de forma correcta el riesgo de traspasar las bacterias a vegetales que no se van a cocinar es muy elevado.
El calor destruye las bacterias y los virus siempre que la cocción se mantenga por encima de los 65 °C o 70 °C. Las temperaturas medias son insuficientes para eliminar los patógenos.
Chaves advirtió que una comida tibia todavía contiene microorganismos activos. Por el contrario las temperaturas mayores a 70 °C inactivan los patógenos y proporcionan alimentos seguros.
Mora Lee recordó la importancia del lavado de manos antes de empezar a cocinar. La higiene también es obligatoria al realizar una transición de un alimento a otro. Si una persona corta pollo y pasa directamente a picar lechuga debe lavarse las manos para evitar que los microorganismos pasen al vegetal que se consumirá sin ningún proceso térmico.
