
Belissa Jiménez tenía 42 años de no hacerse un Papanicolaou o citología vaginal. El último se lo realizó poco después de nacer su hija.
Esta vecina de San Rafael abajo de Desamparados tuvo polio y esto le impide caminar.
"No le puedo explicar la experiencia de un Papanicolaou, porque nunca me hicieron uno como se debía. Solo una vez me refirieron para uno y cuando recibí el trato decidí que nunca más volvía. Me dijeron que no se podía. A usted le hacen sentir que esos derechos no son suyos".
"Hasta me reclamaron que porque yo había quedado embarazada con mi condición" agregó Jiménez.
Doña Belissa y todas las mujeres en condiciones similares tienen una opción desde este viernes. La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) adquirió una silla especializada, que se puede mover para adaptarse a las necesidades de las pacientes y permite la exploración ginecológica. En ellas se podrán hacer citologías vaginales, exámenes de mama y otras exploraciones o exámenes que el médico considere necesario.
"Por condiciones del mobiliario, la atención de mujeres con discapacidad se complicaba, esta nueva silla se sube y se baja, se convierte en camilla y nos permite dar atención oportuna y necesaria con mayor comodidad para ellas", expresó Mauricio Herrero, ginecólogo del Hospital de la Mujer.
Este es un esfuerzo conjunto del Hospital de la Mujer y del Centro Nacional de Rehabilitación (Cenare). La silla está en el Cenare, y un ginecólogo del Hospital de la Mujer se desplazará al Cenare dos veces al mes y atenderá de 8 a.m a 3 p.m. Se calcula que por día se atenderán siete pacientes.
La compra de esta silla tuvo un valor de $15.000 (¢8 millones).
