México D. F. La era donde combatir el calentamiento global dependía de acciones voluntarias de las personas ha terminado. Hoy entra en vigencia en el Reino Unido la primera ley del orbe creada para combatir el cambio climático que, además, cuenta con la aprobación entusiasta tanto de políticos como de los ciudadanos británicos.
Esta normativa se llama Ley de Cambio Climático y fue creada por el Parlamento del Reino Unido con base en 30 años de evidencias y consenso científico.
En esta, este gobierno estipula medidas obligatorias y hasta sanciones para fomentar entre los 60 millones de británicos (civiles y empresas) conductas favorables con el ambiente que permitan reducir el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera en los próximos 70 años. Actualmente, este país es responsable del 2% de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo.
El objetivo es reducir al mediano plazo el 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero como dióxido de carbono (C0 2 ), metano, oxido nitroso, ozono y refrigerantes como los clorofluorocarburos (CFC).
Además, esta normativa buscará que para el 2020 el 15% de su energía –que hoy depende de combustibles fósiles– se genere a partir de fuentes renovables como viento y los ríos.
Para lograrlo, entre otras cosas, la ley estimula a estos europeos a hacer concesiones y cambios significativos en su cotidianidad.
Por ejemplo, ahora deben separar y reciclar la basura, mejorar el uso que hacen de los artefactos eléctricos y preferir el transporte público por sobre el privado en las ciudades. También, deberán construir edificios residenciales preparados para el mayor aprovechamiento energético y el uso eficiente de la calefacción.
Además, los británicos crearon certificados sustentables para la producción de biocombustible –producido a partir de aceite de canola– que deben garantizar que su producción no compite con el cultivo de alimentos.
Incluso, anunciaron que apostarán por la construcción de nuevas plantas de energía nuclear, que estarían ubicadas en el mismo sitio donde estaban las anteriores plantas nucleares. Esta es quizá una de las únicas medidas de la nueva ley que experimenta alguna resistencia por parte de ambientalistas.
Las sanciones por el incumplimiento de algunas de las medidas de esta nueva ley aún no se han anunciado, pero se cree que pueden ser multas considerables en libras esterlinas mediante el pago de impuestos adicionales.