
Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, registra relámpagos con una energía hasta 100 veces superior a los que se producen en la Tierra. Así lo determinó un estudio publicado en marzo en la revista científica AGU Advances, basado en datos obtenidos por la misión Juno de la NASA.
El hallazgo aporta nuevas pistas sobre la dinámica de la atmósfera turbulenta del gigante gaseoso. Este planeta se caracteriza por tormentas intensas, como la Gran Mancha Roja, un anticiclón visible desde la Tierra que persiste desde hace siglos.
Dificultades para estudiar los rayos
El análisis de los rayos en Júpiter representó un reto para la comunidad científica. Misiones anteriores detectaron destellos en el lado oscuro del planeta, pero fue hasta la llegada de la sonda Juno, en 2016, que se obtuvieron datos más precisos.
La nave cuenta con instrumentos diseñados para captar ondas de radio. Aunque no se crearon para estudiar relámpagos, estos equipos permitieron detectar emisiones de microondas asociadas a tormentas cercanas.
La complejidad radica en la propia atmósfera del planeta. Varias tormentas ocurren al mismo tiempo, lo que dificulta identificar cuál genera cada rayo. Además, la falta de ubicación exacta impide calcular con precisión su potencia.
El investigador principal, Michael Wong, explicó que el fenómeno se asemeja a escuchar múltiples sonidos sin poder determinar su origen exacto. Esa situación complica distinguir entre eventos cercanos o lejanos.
Periodo de calma permitió mediciones
Entre 2021 y 2022 se registró una disminución inusual de tormentas en la franja Ecuatorial Norte de Júpiter. Esta condición permitió a los científicos analizar sistemas de tormentas de forma individual.
Durante ese periodo, la sonda Juno sobrevoló 12 tormentas aisladas. En cuatro casos logró acercarse lo suficiente para medir la radiación de microondas generada por los rayos.
Los datos indicaron que se producían, en promedio, tres relámpagos por segundo durante esos sobrevuelos.
Resultados y límites del estudio
En total, Juno detectó 613 pulsos de radiación de microondas. La potencia de estos eventos varió desde niveles similares a los rayos terrestres hasta valores que superan esa energía en más de 100 veces.
No obstante, los científicos señalaron que convertir estas mediciones en energía total resulta complejo. Los rayos también generan energía térmica, acústica y química, factores que no se pueden cuantificar con facilidad.
Nuevas preguntas sobre la atmósfera
El estudio abre interrogantes sobre el papel de la composición atmosférica de Júpiter, dominada por hidrógeno, en la formación de estos rayos.
Los investigadores también analizan si la altura de las tormentas influye en la intensidad de las descargas eléctricas. Estas diferencias podrían explicar por qué los relámpagos en ese planeta son más potentes que en la Tierra, donde predomina el nitrógeno.
Más investigaciones serán necesarias para comprender a fondo este fenómeno y sus implicaciones en la meteorología planetaria.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
