
El maullido de un gato no es un simple sonido. Este comportamiento funciona como una forma de comunicación dirigida principalmente a las personas. Diversos estudios señalan que los felinos adaptaron este recurso durante el proceso de domesticación para captar la atención de sus cuidadores.
Quienes conviven con un gato conocen la escena. El animal emite un maullido insistente y surge la pregunta sobre qué intenta comunicar. A diferencia de los perros, cuyos gestos suelen resultar más evidentes, los gatos utilizan un sistema más sutil que combina sonidos, posturas corporales y contexto.
El maullido: un lenguaje dirigido a los humanos
En la naturaleza, los gatos casi no utilizan el maullido entre ellos. Prefieren el lenguaje corporal y las feromonas para comunicarse. Sin embargo, dentro del hogar descubrieron que el sonido funciona como un método eficaz para llamar la atención de las personas.
Un estudio de la Universidad de Sussex determinó que los gatos adultos maúllan casi exclusivamente para interactuar con sus cuidadores. Con el tiempo desarrollaron distintos tonos y frecuencias. Cada variación puede expresar necesidades específicas como hambre, búsqueda de afecto o incomodidad.
Este comportamiento refleja la capacidad de adaptación de los felinos. Los animales modifican su conducta según la respuesta que reciben de los humanos.
Por qué es difícil interpretar los maullidos
Comprender este lenguaje no siempre resulta sencillo. Un estudio de la Universidad de Milán reveló que muchas personas tienen dificultades para identificar con precisión las emociones que expresan los maullidos.
Ante esta dificultad surgieron herramientas tecnológicas que buscan interpretar los sonidos. Una de ellas es MeowTalk, una aplicación que intenta traducir los maullidos mediante inteligencia artificial.
Una aplicación que intenta traducir a los gatos
La aplicación MeowTalk apareció en 2020. Su creador es Javier Sánchez, exingeniero de Amazon que participó en el desarrollo del asistente Alexa.
El sistema graba los sonidos del gato. Luego analiza los patrones acústicos y los compara con una base de datos mediante algoritmos de aprendizaje automático. Con ese proceso genera interpretaciones como “tengo hambre” o “estoy molesto”.
Miles de usuarios informaron que la herramienta ayudó a detectar estados de ánimo felinos que antes pasaban desapercibidos.
Los límites de la inteligencia artificial
A pesar de estos avances, la aplicación enfrenta limitaciones. Cada gato posee variaciones únicas en sus maullidos. Un mismo sonido puede tener significados diferentes según el animal.
Además, elementos clave de la comunicación felina quedan fuera del análisis digital. Factores como el contexto, la postura del cuerpo o la interacción con el entorno influyen en el significado del maullido.
Por esta razón, investigadores advierten que estas plataformas ofrecen interpretaciones simplificadas de un sistema de comunicación complejo.
Cómo entender mejor a un gato
Los especialistas señalan que la observación directa sigue siendo la herramienta más útil. El comportamiento felino se interpreta mejor cuando se analizan varias señales al mismo tiempo.
La posición de la cola, las orejas y los ojos aporta información sobre el estado de ánimo del animal. También influye el tipo de sonido. Los maullidos agudos suelen indicar urgencia o afecto. Los sonidos más graves pueden expresar molestia.
La convivencia diaria y el conocimiento de las rutinas del animal fortalecen el vínculo. Estas señales permiten comprender mejor lo que su mascota intenta comunicar.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
