
Durante unos pocos minutos, el día se convierte en noche. La temperatura desciende, los pájaros dejan de cantar y regresan a sus nidos; algunas criaturas nocturnas comienzan a despertar y estrellas y planetas brillantes pueden aparecer en el cielo en pleno día.
Es parte de lo que ocurre durante un eclipse solar total, un fenómeno que la Agencia Espacial Europea (ESA) explicó en un nuevo video divulgativo sobre las características que hacen particulares a estos eventos astronómicos.
El próximo 12 de agosto de 2026 ocurrirá uno de estos eclipses solares totales. Sin embargo, la transformación que se produce durante la totalidad requiere una combinación específica de movimientos y distancias entre el Sol, la Luna y la Tierra.
Una coincidencia entre el tamaño del Sol y la Luna
Un eclipse ocurre cuando se produce una alineación astronómica entre el Sol, la Luna y la Tierra, según explica la ESA.
En el caso de un eclipse solar, la Luna pasa frente al Sol desde la perspectiva de la Tierra. La posibilidad de cubrirlo por completo está relacionada con una coincidencia de tamaños y distancias.
El Sol es unas 400 veces más grande que la Luna, pero también se encuentra aproximadamente 400 veces más lejos de la Tierra. Como resultado, ambos parecen tener prácticamente el mismo tamaño cuando se observan desde nuestro planeta.
Esta relación permite que la Luna pueda cubrir completamente el disco solar durante un eclipse total.
No todos los eclipses solares producen ese resultado. La ESA distingue tres tipos: parcial, cuando la Luna cubre solo una parte del Sol; anular, cuando no logra cubrirlo por completo y deja visible un “anillo de fuego”; y total, cuando oculta la totalidad del disco solar.
¿Por qué no hay un eclipse solar todos los meses?
La Luna completa regularmente su órbita alrededor de la Tierra, pero eso no significa que cada mes pueda bloquear al Sol.
La ESA explica que la órbita lunar está inclinada unos 5 grados respecto de la trayectoria de la Tierra alrededor del Sol. Por esa razón, la mayoría de las veces la Luna pasa por encima o por debajo del Sol desde la perspectiva terrestre.
Dos veces al año, la órbita lunar cruza la línea directa entre la Tierra y el Sol. Esos puntos reciben el nombre de nodos lunares.
Un eclipse puede producirse cuando una Luna Nueva o una Luna Llena coincide con las proximidades de uno de esos nodos.
La totalidad solo puede observarse desde una franja estrecha
Incluso cuando ocurre un eclipse solar total, no todas las personas situadas en la zona de visibilidad experimentan la oscuridad completa.
La totalidad se observa únicamente desde una franja estrecha recorrida por la sombra completa de la Luna, denominada umbra.
Las personas situadas bajo la sombra parcial o penumbra observan un eclipse parcial.
La ESA indica que un eclipse solar total ocurre en algún punto de la Tierra aproximadamente cada 18 meses. Sin embargo, pueden transcurrir siglos antes de que otro eclipse total vuelva a pasar exactamente por un mismo lugar.
¿Qué sucede cuando comienza un eclipse solar total?
Los cambios aparecen conforme la Luna avanza frente al Sol.
La temperatura desciende y los colores característicos del atardecer pueden aparecer alrededor del horizonte, según describe la ESA.
También cambia la apariencia de las sombras. Las hojas de los árboles funcionan como pequeñas lentes y proyectan sobre el suelo imágenes del Sol parcialmente cubierto, mientras las sombras adquieren mayor nitidez.
La transformación continúa conforme queda menos superficie solar visible.
Las perlas de Baily aparecen antes de la totalidad
En los instantes previos a que la Luna cubra completamente el Sol puede observarse una cadena de puntos luminosos.
Son las denominadas perlas de Baily, producidas por la luz solar que atraviesa los valles ubicados en el borde de la Luna, según explica la ESA.
Después aparece un último destello intenso de luz conocido como anillo de diamantes. Entonces comienza la totalidad.
El día se convierte en noche durante unos minutos y la corona del Sol aparece en el cielo
La oscuridad llega durante el día y también se producen cambios en el comportamiento de algunos animales.
Los pájaros dejan de cantar y regresan a sus nidos, mientras algunas criaturas nocturnas comienzan a despertar.
En el cielo pueden aparecer estrellas y planetas brillantes que normalmente quedan ocultos por la luminosidad diurna.
También se vuelve visible una estructura que constituye uno de los principales objetos de estudio científico durante estos fenómenos: la corona solar.
La corona es la atmósfera exterior del Sol. Durante un eclipse solar total puede observarse alrededor del disco oscuro de la Luna como una estructura luminosa.
Durante gran parte de la historia, los eclipses solares totales ofrecieron la posibilidad de observar esta región del Sol.
Ahora, las misiones espaciales permiten recrear algunas de esas condiciones durante periodos más extensos.
La misión SOHO, desarrollada conjuntamente por la ESA y la NASA y operativa desde 1995, utiliza un instrumento denominado coronógrafo para bloquear la luz del Sol y estudiar sus alrededores. Según la ESA, este instrumento ha permitido observar grandes erupciones solares y descubrir miles de cometas que pasan cerca del Sol.
La ESA también cuenta con Proba-3, una misión compuesta por dos naves espaciales que vuelan en una formación de alta precisión. Una bloquea el Sol para la otra y crea un “eclipse artificial”.
Este sistema permite observar la corona interna durante horas en lugar de los pocos minutos disponibles durante un eclipse solar total desde la Tierra.
Otra de las misiones mencionadas por la agencia es Solar Orbiter, que estudia el Sol desde distancias más cercanas y ha proporcionado vistas detalladas de sus regiones polares. La misión también busca contribuir al estudio del origen del viento solar.
Los satélites de observación terrestre, por su parte, permiten contemplar el eclipse desde otra perspectiva: capturan la sombra de la Luna mientras avanza sobre la superficie de la Tierra.
Un eclipse llegó a detener una batalla hace más de 2.500 años
La reacción humana ante estos fenómenos también forma parte de la explicación divulgada por la ESA.
La agencia relata una antigua historia sobre una batalla entre los lidios y los medos, dos pueblos rivales que combatían hace más de 2.500 años.
En medio del enfrentamiento, el Sol desapareció del cielo. El acontecimiento causó temor y asombro entre ambos bandos, que bajaron sus armas y acordaron una tregua.
Los cálculos modernos permiten rastrear eclipses ocurridos siglos atrás. El fenómeno relacionado con aquel episodio probablemente ocurrió el 28 de mayo de 585 a. C.
Más de 2.500 años después, la mecánica de estos fenómenos puede explicarse mediante los movimientos del Sol, la Luna y la Tierra. El próximo 12 de agosto de 2026, esa alineación volverá a producir un eclipse solar total.
