
Un episodio de estrés poco antes de aprender información nueva puede dificultar la capacidad de relacionar recuerdos y extraer conclusiones a partir de ellos. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en la revista Science Advances, liderado por investigadores de la Universidad de Hamburgo, la Universidad de Texas en Austin y otras instituciones.
La investigación se centró en un proceso conocido como integración de memoria, que permite unir experiencias separadas que comparten algún elemento en común. Gracias a este mecanismo, una persona puede inferir relaciones que nunca observó de forma directa.
Para estudiar ese fenómeno, los investigadores trabajaron con 121 adultos. El primer día, los participantes aprendieron pares de imágenes relacionadas. Veinticuatro horas después, una parte del grupo fue sometida a una prueba de estrés psicosocial y otra realizó una actividad de control. Luego aprendieron nuevas asociaciones que compartían elementos con las imágenes vistas el día anterior. Finalmente, se evaluó su capacidad para inferir relaciones entre imágenes que nunca habían aparecido juntas.
Los resultados mostraron que las personas expuestas al estrés tuvieron más dificultades para establecer esas conexiones indirectas. El efecto apareció aunque el estrés no afectó el aprendizaje de las nuevas asociaciones ni el recuerdo posterior de las parejas de imágenes ya aprendidas.
Las imágenes de resonancia magnética funcional permitieron observar qué ocurría en el hipocampo, una región cerebral clave para la memoria. Durante el aprendizaje de nueva información, las personas bajo estrés reactivaron con menor intensidad recuerdos previos relacionados. Además, cuanto menor fue esa reactivación, peor fue el desempeño en las pruebas de inferencia.
El estudio también encontró otro cambio. En lugar de integrar recuerdos relacionados en una representación común, el cerebro de las personas sometidas a estrés tendió a mantener esas experiencias más separadas entre sí. Los investigadores describen este fenómeno como una mayor diferenciación de los patrones neuronales asociados a los recuerdos superpuestos.
Según los autores, estos hallazgos indican que el estrés agudo puede alterar la manera en que el cerebro organiza experiencias relacionadas. En vez de construir una red de conocimiento conectada, el sistema de memoria prioriza representaciones más independientes de cada episodio.
Los investigadores señalan que este mecanismo podría ser relevante en ámbitos como la educación, la salud mental y los contextos legales, donde la capacidad para integrar información de distintas experiencias resulta fundamental.
