
Dejar una prenda con el olor del dueño en el lugar donde duerme un gato puede ayudar a reducir el estrés en momentos de cambio. Etólogos y veterinarios citados por portales especializados como PetMD y asociaciones veterinarias internacionales coinciden en que esta práctica funciona como una ancla emocional, siempre que el animal la tolere y se respeten sus tiempos.
El olfato felino cumple un papel central en la forma en que los gatos interpretan su entorno. A través de los olores identifican seguridad, pertenencia y territorio. Por esa razón, el aroma de la persona con la que mantienen un vínculo estrecho puede convertirse en un referente tranquilizador dentro de su espacio cotidiano.
Colocar una prenda usada, como una camiseta, un suéter o una funda de almohada, en el sitio donde el gato descansa suele ser útil en situaciones puntuales. Entre ellas figuran la llegada a un nuevo hogar, cambios de rutina, estancias en guarderías o ausencias temporales del tutor por varias horas o días. En estos escenarios, el olor familiar contribuye a disminuir la sensación de soledad y a amortiguar el impacto del cambio.
Los especialistas destacan que esta práctica resulta especialmente valiosa en gatos recién adoptados. Durante el proceso de adaptación, contar con un olor estable y reconocible en su cama o refugio les ofrece una referencia de seguridad dentro de un entorno que todavía perciben como desconocido o amenazante.
La prenda con olor del tutor también puede complementar otras estrategias de bienestar felino. Entre ellas se incluyen los escondites elevados, los rascadores, las rutinas de juego y el uso de feromonas sintéticas. No sustituye estas medidas, pero suma como un recurso adicional dentro del equilibrio emocional del animal, en especial en gatos sensibles o con antecedentes de miedo.
No todos los gatos reaccionan de la misma manera. Algunos pueden ignorar la prenda o mostrar rechazo si sienten que invade su espacio o si el olor resulta demasiado intenso. Por esa razón, se aconseja colocarla cerca de la cama o la zona de descanso y observar la conducta. Si el gato se acerca, se frota o duerme sobre ella, la respuesta suele ser positiva. Si la evita, lo recomendable es retirarla.
Los expertos también advierten sobre la importancia de la limpieza. La prenda debe mantenerse libre de perfumes fuertes o residuos de productos químicos. El objetivo es conservar el olor natural del tutor y evitar fragancias artificiales que podrían generar más estrés.
Esta técnica no constituye una solución para problemas de comportamiento complejos, como agresividad, marcaje urinario o miedos intensos. En esos casos, la recomendación es consultar con un veterinario o un etólogo felino y utilizar la prenda solo como apoyo dentro de un plan de manejo más amplio.
Dejar una prenda con el olor de la persona de referencia donde duerme el gato se presenta como una herramienta sencilla y de bajo costo para acompañarlo durante periodos de cambio o ausencia, siempre que se respeten sus reacciones y su espacio personal.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
