
Una perforación récord en la Antártida Occidental permitió recuperar el núcleo sedimentario más largo jamás extraído bajo una plataforma de hielo. El hallazgo abre una ventana directa a 23 millones de años de historia climática y aporta datos clave sobre el posible aumento del nivel del mar.
La expedición se realizó en el domo conocido como Crary Ice Rise, en el margen de la Capa de Hielo de la Antártida Occidental. El equipo internacional perforó 523 metros de hielo y obtuvo un núcleo de sedimentos de 228 metros de longitud, una marca sin precedentes en este tipo de entorno extremo.
El material recuperado contiene capas de lodo, grava y rocas. Este registro geológico continuo permite reconstruir la evolución del clima terrestre desde hace hasta 23 millones de años.
Proyecto internacional sobre el límite de 2°C
La iniciativa forma parte del proyecto internacional SWAIS2C, cuyo objetivo es evaluar la sensibilidad de la Capa de Hielo de la Antártida Occidental ante un calentamiento global de 2°C.
Según un comunicado divulgado el 17 de febrero por el Instituto Federal de Tecnología de Zúrich (ETHZ), que coordinó parte del estudio, el registro sedimentario aporta por primera vez evidencia directa y amplia sobre el comportamiento del margen de la capa de hielo durante períodos más cálidos del planeta.
Hasta ahora, las proyecciones se sustentaban principalmente en datos satelitales y en registros geológicos recolectados en los bordes de la capa, bajo plataformas flotantes y en el mar de Ross.
Riesgo de aumento del nivel del mar
Las implicaciones son significativas. Estimaciones científicas indican que si la Capa de Hielo de la Antártida Occidental se derrite por completo, el nivel promedio global del mar podría aumentar entre cuatro y cinco metros.
Datos satelitales recientes muestran que la región pierde masa a un ritmo creciente. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre el umbral de temperatura que podría desencadenar un derretimiento acelerado.
El Acuerdo de París establece como meta limitar el calentamiento global a menos de 2 °C sobre niveles preindustriales y procurar que no supere 1,5 °C. El nuevo núcleo incluye capas formadas en períodos en que la temperatura media global superó esos valores, lo que ofrece un parámetro de comparación concreto.
El glaciólogo Huw Horgan, colíder científico del proyecto, indicó en el comunicado que el registro brindará información crítica sobre la respuesta probable de la capa de hielo y de la Plataforma de Hielo de Ross ante temperaturas superiores a 2 °C. En un video difundido por el equipo, señaló que el estudio busca reducir la incertidumbre sobre impactos que podrían afectar a gran parte del planeta durante el próximo siglo.
Evidencia de un antiguo océano bajo el hielo
La perforación reveló una diversidad inesperada de sedimentos. Algunas capas corresponden a ambientes bajo hielo espeso. Otras sugieren condiciones de océano abierto o márgenes de plataformas con desprendimiento de icebergs.
Fragmentos de conchas y fósiles de organismos marinos dependientes de la luz indican que en ciertos períodos la región estuvo libre de hielo y expuesta a la luz solar suficiente para sostener vida marina. Horgan explicó a la revista Nature que la presencia de fragmentos de conchas en capas arenosas similares a depósitos de playa confirma que existió océano abierto en el pasado.
Aunque existían hipótesis sobre retrocesos parciales o colapsos de la capa de hielo, el momento exacto de esos eventos no estaba claro. La geóloga Molly Patterson, de la Universidad de Binghamton, señaló que ahora la prioridad consiste en determinar cuándo ocurrieron esos retrocesos y qué factores ambientales, como la temperatura del océano, impulsaron los cambios.
Desafío técnico en condiciones extremas
La operación implicó un reto logístico considerable. Un equipo de 29 especialistas trabajó en turnos continuos y utilizó un sistema de perforación diseñado para este proyecto.
Primero, una sonda de agua caliente fundió el hielo hasta la base. Luego, los científicos introdujeron más de 1.300 metros de tubería para alcanzar los sedimentos.
Dos intentos anteriores fracasaron por dificultades técnicas. Hasta ahora, los núcleos perforados bajo hielo rara vez superaban los diez metros. Al superar los 200 metros, el equipo estableció un nuevo récord.
El núcleo se trasladó a Nueva Zelanda para análisis de laboratorio que permitirán precisar su datación. La estimación inicial se basó en la identificación de microfósiles marinos encontrados en el sitio.
La correlación entre las capas sedimentarias, las temperaturas globales pasadas y los niveles del mar podría ofrecer uno de los conjuntos de evidencia más sólidos hasta la fecha sobre la respuesta de las grandes masas de hielo ante el calentamiento global.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
