
Arqueólogos identificaron patines fabricados con huesos de caballo que explican cómo comunidades antiguas se desplazaban sobre superficies congeladas en el sur de Rusia. Los hallazgos surgieron durante excavaciones de rescate realizadas en 2024 y aportan nueva evidencia sobre estrategias de movilidad en climas severos, miles de años antes de la patinación moderna.
La investigación se desarrolló en el sitio arqueológico Yastrebovskoye-Berezhnoe, ubicado en el distrito de Temryuk, en la península de Taman. El trabajo estuvo a cargo del Instituto de Historia de la Cultura Material de la Academia Rusa de Ciencias. Los objetos presentan desgaste por deslizamiento y superficies pulidas, lo que confirma su uso reiterado sobre hielo y descarta que fueran simples desechos alimentarios.
Los patines se elaboraron con huesos largos y resistentes, principalmente de caballos y bovinos. Estos materiales ofrecían densidad y estructura suficientes para soportar el peso humano. Los investigadores señalan que los huesos se amarraban con tiras de cuero y funcionaban como láminas primitivas, lo que permitía un desplazamiento más estable sobre lagos y canales congelados.
La ubicación geográfica resulta clave para entender su función. La península de Taman se separa de Crimea por el estrecho de Kerch, un paso estratégico entre el mar de Azov y el mar Negro. Durante inviernos especialmente fríos, esa franja de agua podía congelarse y convertirse en una ruta natural.
El uso de estos patines facilitaba el comercio, la caza estacional, la comunicación entre asentamientos y desplazamientos cortos. Para las comunidades locales, el hielo no representaba solo un obstáculo, sino una infraestructura temporal que ampliaba sus posibilidades de movilidad.
Los patines no aparecieron de forma aislada. Las excavaciones recuperaron más de 2.000 fragmentos de huesos trabajados, lo que evidencia una cadena productiva compleja. Los análisis muestran el aprovechamiento casi total de esqueletos de caballos, bovinos, ovejas, cabras, cerdos y corzos.
De esos materiales surgían agujas, joyas, mangos de herramientas, puntas de flecha y objetos decorativos. El nivel de elaboración refleja conocimientos técnicos sobre anatomía animal, resistencia de materiales y destrezas artesanales transmitidas por generaciones. La evidencia apunta a una cultura material rica y adaptativa, más allá de la mera subsistencia.
El empleo de patines de hueso no se limitó a la antigua Rusia. Hallazgos similares aparecieron en el norte de Europa y Asia, incluidas regiones de China y Escandinavia, así como en contextos asociados a la era vikinga. Los objetos de Taman se integran así a una tradición amplia de movilidad sobre hielo que antecede por milenios a la patinación como deporte.
Estas prácticas demuestran que las superficies congeladas funcionaban como caminos de integración, donde hoy se perciben barreras naturales.
Las excavaciones también aportan datos sobre la dinámica social y económica de la región en la Antigüedad. La península de Taman formó parte del Reino del Bósforo, un estado greco-cita que prosperó entre los siglos IV a. C. y IV d. C. Este territorio articulaba rutas comerciales entre el mar Negro y las estepas euroasiáticas.
Los sitios estudiados, entre ellos Sady, Armature Plant, Mingrelskoye y Yastrebovskoye-Berezhnoe, revelan asentamientos, talleres y zonas de tránsito. Mediante análisis zoológicos, arqueológicos y de radiocarbono, los investigadores buscan comprender cómo estas poblaciones producían bienes, se desplazaban y organizaban su vida diaria en un entorno de fuertes variaciones climáticas.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
