
En los trópicos del mundo cientos de especies de anfibios están muriendo diariamente de paros cardíacos provocados por un hongo, llamado Batrachochytrium dendrobatidis , que se encuentra en el agua donde ellos pasan la mayor parte de su vida.
Así lo reveló ayer un estudio realizado por un equipo de investigadores australianos y estadounidenses, publicado esta semana en la revista Science.
Según el nuevo reporte científico, este letal hongo crece y se reproduce mejor a temperaturas entre 17 y 25 grados Celsius, y se adhiere a la piel de esos animales.
Una vez allí, el hongo bloquea el transporte de electrolitos en la piel de las ranas, causando un desequilibrio en las concentraciones de estos en la sangre, lo cual puede ser lo suficientemente severo como para causarles un paro cardíaco.
Por efecto de este hongo se inhibe en más del 50% el paso de los electrolitos por la piel. Los electrolitos son sustancias que contiene iones libres y que se comportan como un medio conductor eléctrico.
Además, la presencia del hongo reduce entre un 20% y un 50% las concentraciones de sodio y potasio en el plasma de las ranas. El plasma en las ranas equivale a la sangre en los seres humanos.
Contexto. Hasta ahora se pensaba que el hongo se les pegaba a la piel y los asfixiaba. Además, se creía que el hongo eliminaba de la piel una importante barrera contra infecciones, por lo que la hacía más susceptible al ataque de otros gérmenes patógenos.
Sin embargo, aparte de las lesiones en la piel de los muertos, los anfibios analizados nunca mostraban daños físicos internos que pudieran indicar que se encontraban enfermos.
“Estamos alegres porque nuestro hallazgo podría sentar las bases de nuevos métodos para salvar a los anfibios en peligro de extinción”, indicó Jamie Voyles, autora principal del estudio e investigadora en la Universidad de James Cook, en Townsville, Australia.
“Sabíamos desde hace años que esta enfermedad es letal para muchas especies de anfibios en todo el mundo, pero ahora descubrimos cómo es que el hongo mata a las ranas, y esto resuelve el gran misterio de la enfermedad”, añadió Voyles.
Metodología. La investigación fue desarrollada gracias al análisis de las ranas arborícolas verdes –de la especie Litoria caerulea – recolectadas por los científicos entre el año 2007 y 2008 en Australia. Todas estaban infectadas con el hongo.
A cada una de las ranas los científicos les hicieron electrocardiogramas. Este ejercicio reveló que los corazones de las ranas infectadas latían cada vez más despacio hasta que finalmente se detenían y fallecían.
Fue así como procedieron a estudiar el transporte de sodio y electrolitos, fundamentales para el funcionamiento del corazón.
En busca de curación. No se tienen aún “recetas médicas” para evitar que las ranas se contagien del hongo, ni para curarlas. Sin embargo, ambas opciones se están evaluando y estudiando en el mundo.
El equipo científico también realizó el ejercicio de proporcionarles un suplemento de electrolitos a algunos de los animales enfermos, a fin de que pudieran vivir. Sin embargo, solamente lograron retrasar su muerte, pero no posponerla del todo.
“Aún no sabemos cómo ayudar a estos anfibios a sobrevivir al hongo en su hábitat natural, pero en esa línea va ahora la investigación”, dijo la científica.
La enfermedad cutánea causada por el hongo Batradhochytrium dendrobatidis es la responsable del descenso de las poblaciones de anfibios en todo el mundo.