Científicos alemanes crearon un nuevo aparato que se vale de la luz natural y una estructura vertical de vidrio para apresurar el crecimiento de ciertas especies de microalgas –marinas o de río– en un ambiente artificial.
La noticia la dio a conocer ayer un equipo científico del Instituto Tecnológico Karlsruhe (KIT) en un comunicado oficial de la Asociación Helmholtz de Centros de Investigación de Alemania.
El aparato consiste en un biorreactor, es decir, un recipiente creado para mantener un ambiente biológicamente activo.
Esta estructura mide apenas unos tres metros de alto y fue concebida con materiales de mediano costo como vidrio y metal.
Según los científicos, el biorreactor fue diseñado para que la luz excite por igual la clorofila presente en estas pequeñas plantas.
Por esa razón, con el objetivo de que las capas superficiales de microalgas no bloqueen el paso de la luz hacia las capas inferiores de algas, se mejoró la disposición de los elementos.
De esta forma, los científicos lograron obtener hasta cinco veces más aceite de estas algas que teniendo a las plantas en los recipientes tradicionales, dijo Clemens Posten, científico del KIT y autor principal del estudio.
Al preguntarles por qué ellos aseguran que, en esta colocación, la clorofila presente en cada una de las algas logra excitarse al máximo y cumplir con su labor de hacer fotosíntesis, es decir, de transformar la energía de la luz solar en la energía química que necesita para fabricar su aceite, señalaron que, bajo condiciones naturales, las microalgas tienen cerca de un 30% de aceite, pero, si están en condiciones óptimas, pueden llegar a producir hasta un 50%.
Energía verde. La creación de biodiésel a partir del aceite de algas no es una propuesta nueva, pues centros de investigación en España, Estados Unidos, Australia y Holanda producen este material desde hace ya varios años.
Las razones son múltiples, pero se resumen en que esta producción de aceite es amigable con el ambiente, además de aportar un gran beneficio económico, especialmente en momentos en que se buscan alternativas al uso de combustibles fósiles en todo el planeta.
Sobre las bondades ambientales, Posten dijo que la producción de biodiésel a partir de algas es menos nociva, pues no hay que talar árboles para sembrarlas y reproducirlas. Tampoco su producción compite con tierras de cultivo.
Además, la “siembra” de algas es menos vulnerable a enfermedades y no requiere la utilización de fertilizantes tóxicos y caros.
Por si fuera poco, otras ventajas del biodiésel con algas son que no contiene sulfuros ni sulfatos, no es tóxico, es altamente biodegradable y no afecta ningún mecanismo de los motores de los vehículos.
Posten comentó que, pese a todas las ventajas señaladas, encontrar un sistema cerrado para reproducirlo industrialmente, y agilizar la división celular para que se reproduzcan más rápidamente las algas, siempre ha sido el mayor obstáculo de esta tecnología y, por eso, se enorgullecen de su aporte.
Además del nuevo aparato, el equipo de alemanes también está trabajando en la estimulación de la división celular de las algas, para que estas se reproduzcan con mayor rapidez.
Actualmente, se sabe que el ciclo reproductivo de las algas se genera aproximadamente cada ocho horas. Aún no se sabe cuánto es posible acelerar este proceso.