
Un tiburón de aleta blanca oceánico nació a finales de enero de 2026 en el acuario AquaFoz, en el estado de Paraná, Brasil. La especie figura como en peligro crítico de extinción en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).
Se trata del primer ejemplar que nació en las instalaciones del acuario desde su inauguración en noviembre de 2025.
Cría bajo monitoreo especializado
El tiburón nació con 1 kg de peso y 60 centímetros de longitud. Permanece en un área aislada, fuera del circuito de visita al público. Biólogos y veterinarios mantienen vigilancia diaria.
La institución informó que el animal se muestra activo y se alimenta con normalidad. El protocolo de atención incluye monitoreo de comportamiento, control de dieta y evaluaciones clínicas periódicas.
La madre, identificada como Carol, se encuentra en buen estado. El ejemplar fue trasladado desde el AquaRio, en Río de Janeiro, como parte de un intercambio entre instituciones. El objetivo del programa consiste en fortalecer prácticas de manejo, investigación y conservación.
Un depredador de alta mar
El tiburón de aleta blanca oceánico (Carcharhinus longimanus) es un gran depredador pelágico. Habita aguas tropicales y subtropicales de los océanos Atlántico, Índico y Pacífico.
Vive principalmente en mar abierto. Se desplaza en la parte superior de la columna de agua, entre la superficie y los 200 metros de profundidad. Puede realizar inmersiones más profundas.
La especie se reconoce por sus aletas largas y redondeadas con puntas blanquecinas. Presenta dorso gris o marrón bronce y región ventral clara.
Un adulto puede alcanzar hasta 4 metros de longitud y 170 kg de peso. Se alimenta sobre todo de peces óseos y cefalópodos como calamares. También consume rayas, tortugas marinas, aves, restos de mamíferos marinos y desechos en el océano.
El oceanógrafo Jacques Cousteau lo describió como el más peligroso de los tiburones. El animal se asoció con ataques en naufragios y accidentes aéreos en alta mar. Sin embargo, solo existen cinco episodios documentados de ataques.
Fuerte caída poblacional
La especie enfrenta una reducción drástica de sus poblaciones. La principal amenaza es la captura incidental en pesquerías industriales con palangre, redes de enmalle y cerco. También influye la pesca dirigida para el comercio internacional de aletas.
No existen cifras exactas del tamaño poblacional global. Estimaciones indican que en el océano Pacífico la disminución alcanzó entre 80% y 95% desde la década de 1990. En el golfo de México la reducción estimada llegó a 88%.
Su biología agrava la situación. Es una especie vivípara. La gestación dura entre diez y 12 meses. Las camadas varían de uno a 15 ejemplares, con promedio de seis. Las hembras alcanzan madurez sexual entre los seis y nueve años. El ciclo reproductivo suele ser bienal.
En Brasil rige una prohibición de pesca desde 2013 mediante normativa interministerial.
Reproducción bajo cuidado humano
El nacimiento ocurrió en un contexto de presión global sobre grandes depredadores marinos. Instituciones que mantienen ejemplares bajo cuidado humano sostienen que la reproducción controlada aporta información sobre biología, comportamiento y manejo.
El AquaFoz se ubica frente al Parque Nacional do Iguaçu. La administración del acuario considera el hecho como un hito institucional.
Especialistas en conservación recuerdan que las iniciativas fuera del hábitat natural no sustituyen la protección efectiva de ecosistemas marinos ni la regulación estricta de la pesca en alta mar.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
