Lucía Astorga. 31 julio
Odette Fernández Salazar y Yolenny Chavarría Roa, vecinas de la zona, plantaron un árbol de guayaba de mono. Foto: Rafael Pacheco
Odette Fernández Salazar y Yolenny Chavarría Roa, vecinas de la zona, plantaron un árbol de guayaba de mono. Foto: Rafael Pacheco

Un nuevo pulmón verde se comenzó a gestar este martes en Heredia con la siembra de 35 especies de árboles que en un plazo de 10 años, traerán mayor vida y belleza al cantón central de la provincia.

Se trata del proyecto Heredia Respira, una iniciativa público-privada que pretende plantar en la próxima década, un total de 20.000 árboles autóctonos con el fin de crear un corredor biológico que promueva la presencia de mayor biodiversidad en la zona, embellezca la ciudad, reduzca la contaminación y ayude a controlar la erosión de los suelos, entre otros beneficios.

El banderazo de salida se realizó este martes con una siembra simbólica en el parque Urbanización San Francisco, con la presencia del alcalde herediano, José Manuel Ulate, y Hernán Martínez, líder de la Alianza Cuestamoras-Urbana Partners.

Ahí se colocó la primera especie, se trata de un Madroño, que guarda una relación especial con la patrona de la Municipalidad de Heredia, la Purísima Concepción.

“En Nicaragua es el árbol simbólico de la celebración de la Purísima. El 8 de diciembre (fecha de su celebración) el árbol de Madroño está con flores aromáticas, y cualquier actividad relacionada con la gritería, tiene que ver con esta especie. Si bien para Costa Rica no tiene la misma relevancia, sí tiene esa cercanía con algo que es tan importante para Heredia”, explicó Randall García Víquez, director general del INBio.

Randall García (camiseta verde), director general del InBio, hizo una demostración de cómo se deben plantar los árboles, lo acompañaron el alcalde de Heredia, José Manuel Ulate, y Hernán Martínez, líder de la Alianza Cuestamoras Urbana Partners. Foto: Rafael Pacheco
Randall García (camiseta verde), director general del InBio, hizo una demostración de cómo se deben plantar los árboles, lo acompañaron el alcalde de Heredia, José Manuel Ulate, y Hernán Martínez, líder de la Alianza Cuestamoras Urbana Partners. Foto: Rafael Pacheco

Por su parte, Hernán Martínez señaló que este es el mayor proyecto de arborización en Costa Rica, siendo cuatro veces más grande que el desarrollado en el Parque de La Sabana, el cual arrancó en el 2008, con el objetivo de sembrar 5.000 árboles nativos, en un plazo de nueve años.

“Los 20.000 árboles por plantar contribuirán con la reducción del dióxido de carbono de la atmósfera, al fijar 240 toneladas anuales de este gas. Por eso se llama Heredia Respira, es volver a traer un tema principal en el desarrollo de ciudades sostenibles”, indicó.

La primera etapa del plan, a desarrollarse durante este 2018, contempla la plantación de 496 árboles en nueve parques; Guayabal, Los Abuelos, María Auxiliadora, Parque San Francisco, Cielo Azul, Real Santa María, Boruca y Montebello.

Para el 2019 se tiene previsto que la iniciativa continúe en las áreas de protección de los ríos Burío, Quebrada Guaria, Pirro, Bermúdez, Quebrada Aries, Quebrada Seca, Quebrada Guararí, y de otros que atraviesan el cantón. Cada año se plantarían al menos 2.000 árboles para completar la meta.

El proyecto se desarrolla por medio de una alianza público-privada en la que participan Oxígeno Human Playground (proyecto de Cuestamoras Urbanismo), la Municipalidad de Heredia, el Instituto de Biodiversidad (INBio), el Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) y la Universidad Nacional (UNA).

Origen
Un árbol de Madroño fue la primera especie que se sembró para iniciar la creación del nuevo corredor biológico en el cantón central de la provincia de Heredia. Foto: Rafael Pacheco
Un árbol de Madroño fue la primera especie que se sembró para iniciar la creación del nuevo corredor biológico en el cantón central de la provincia de Heredia. Foto: Rafael Pacheco

La idea de crear este corredor biológico tiene un origen muy particular, ya que surge a raíz del megaproyecto comercial Oxígeno, que busca combinar espacios de entretenimiento, diversas experiencias de deporte, gastronomía y comercio para personas de diversas edades.

Este concepto híbrido inmobiliario denominado human playground, tiene una inversión estimada de $200 millones, es desarrollado y operará de forma directa por Cuestamoras Urbanismo en San Francisco de Heredia.

Las obras de construcción de este innovador concepto iniciaron el pasado 27 de abril, y en ellas también se incluye la colocación de áreas verdes como un parque de 200 árboles diseñado con la guía de INBio y la UNA.

Maritza Segura y su hijo Yosimar Chaves (camisa roja), plantaron un árbol de achiote. Se les unieron los niños Keshell Vargas López (vestido blanco, al centro), Fiorella Fernández Porras y Daniel Sandí Porras. Foto: Rafael Pacheco
Maritza Segura y su hijo Yosimar Chaves (camisa roja), plantaron un árbol de achiote. Se les unieron los niños Keshell Vargas López (vestido blanco, al centro), Fiorella Fernández Porras y Daniel Sandí Porras. Foto: Rafael Pacheco

“Nos buscaron porque estaban interesados que las plantas que tuvieran en sus áreas verdes atrajeran aves, mariposas; que ayudaran a la biodiversidad y no solo a la belleza escénica. Nosotros les hicimos una propuesta de especies, pero rapidito llegamos a la conclusión que para que funcionara había que hacer corredores para que los animales también se movilicen”, contó el director general del INBio

“Es decir, así como el proyecto está haciendo carreteras para mejorar la circulación de las personas, necesitamos hacer carreteras para mejorar la circulación de la biodiversidad, de ahí surgió la idea de este proyecto de arborización del cantón central de Heredia”, añadió.

Las especies que se plantarán cumplen con diferentes criterios de selección; algunas son ornamentales, otras para la producción de alimento para aves y mariposa, así como también para la contención de suelos, de forma tal que se ayude a evitar deslizamientos y erosión, sobre todo en áreas de protección.

Se tiene previsto que durante la próxima década se siembren al menos 2.000 árboles, cada año para alcanzar la meta final, convirtiéndolo en el proyecto de arborización más grande de Costa Rica. Foto: Rafael Pacheco
Se tiene previsto que durante la próxima década se siembren al menos 2.000 árboles, cada año para alcanzar la meta final, convirtiéndolo en el proyecto de arborización más grande de Costa Rica. Foto: Rafael Pacheco

“Tenemos la particularidad de que Heredia se ubica en la zona de transición del bosque seco y el bosque siempre verde, entonces las zonas donde se unen dos tipos de bosque son los que permiten una mayor biodiversidad”, destacó García.

Otro de los aspectos fundamentales de las especies escogidas es que son de la zona, por lo que están acostumbrados a las condiciones propias del lugar donde serán colocados, lo que facilitará el cuidado y mantenimiento de los mismos.

Muchas personas se preocupan que si se van a regar, cómo se va a hacer en en el verano, pero son árboles de aquí que nacieron, sus abuelos y sus ancestros han vivido con el clima de aquí, así que están acostumbrados por lo que no necesitan la atención que sí requerirían especies de otros sitios.

El INBio planea realizar en el 2019 un inventario de las aves que hay en la actualidad y posteriormente, cada tres años hacer lo mismo para medir el aporte que brinda el corredor biológico.

“Al inicio los árboles van a ser aprovechados para para comer o anidar, inicialmente va a ser una zona de paso, pero una vez que se conviertan en árboles adultos, las especies se van a establecer ahí”, explicó el experto.