Por: Lucía Astorga.   8 junio
Valentina Carmona Segura, de 7 años, sueña con algún día ser guardaparques. Ella acompañó este viernes 8 de junio a sus padres en la declaratoria de Bahía Santa Elena, como Área Marina de Manejo (AMM). Foto Jeffrey Zamora
Valentina Carmona Segura, de 7 años, sueña con algún día ser guardaparques. Ella acompañó este viernes 8 de junio a sus padres en la declaratoria de Bahía Santa Elena, como Área Marina de Manejo (AMM). Foto Jeffrey Zamora

A sus 7 años, la niña Valentina Carmona viste con orgullo el uniforme de los guardaparques, el mismo que utiliza su padre para ir a trabajar en la Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco, ubicada al sur de la península de Nicoya.

La pequeña, vecina de Cóbano, Puntarenas, sueña con algún día formar parte de este cuerpo de vigilantes que tienen a su cargo resguardar las 165 áreas protegidas que hay en el país, incluidos los parques nacionales.

Valentina sabe que es un trabajo exigente; actualmente el país cuenta con 326 guardaparques, quienes deben salvaguardar un total de 1.355.289 hectáreas, unas 4.000 hectáreas por funcionario, de acuerdo con el Sindicato de Trabajadores del Minae (Sitraminae).

Para atender esta escasez de personal, el ministro de Ambiente y Energía (Minae), Carlos Manuel Rodríguez, aseguró que espera contratar de 50 a 100 nuevos guardaparques, durante su actual gestión.

El pago de estos nuevos funcionarios se haría por medio de los recursos propios que genera el Ministerio, a partir de las tarifas que se recaudan en los parques nacionales y el timbre de vida silvestre que se paga con el marchamo.

"Son recursos que no vienen de Gobierno Central, sino que vienen de la prestación de un servicio o de una ley específica, ahí es de donde nosotros vemos que podemos hacer una buena propuesta para poder contratar personal con esos fondos que genera el mismo Minae, sin tener que pedirle un apoyo a Hacienda", indicó el jerarca.

Una labor apasionante
Denis Carmona siente un gran orgullo al ver que su hija Valentina comparte su pasión por la protección del medio ambiente y los animales. Foto Jeffrey Zamora
Denis Carmona siente un gran orgullo al ver que su hija Valentina comparte su pasión por la protección del medio ambiente y los animales. Foto Jeffrey Zamora

Además de las largas jornadas lejos de la familia, estos profesionales corren el riesgo de sufrir mordeduras de culebras y ataques de otros animales, así como enfrentar a cazadores furtivos, personas que se dedican a la tala ilegal y la orería, e incluso narcotraficantes.

Pero la pasión puede más para estos guardianes de la vida silvestre de Costa Rica, como lo demuestra Denis Carmona, papá de Valentina, quien suma casi 25 años de experiencia en esta labor.

El amor por su trabajo, solo es superado por el que siente hacia su esposa Ingrid, su hijo mayor José Ignacio, Valentina, y el nuevo integrante de la familia, quien aun se encuentra en el vientre de su madre.

Es por eso que con gran orgullo, apoya el interés que ha demostrado su pequeña hija por la profesión de guardaparques.

"Es también un reconocimiento a la labor que uno ha hecho y el sacrificio, porque en esta labor el mayor sacrificado es la familia, pasamos largas temporadas fuera de la casa, y a veces no vemos a nuestros hijos crecer y eso es muy duro, es muy fuerte para la parte emocional del funcionario", señaló Carmona.

Valentina acompañó este viernes a sus padres en la declaratoria de Bahía Santa Elena, como Área Marina de Manejo (AMM). El acto oficial se realizó en los jardines del Museo Nacional, en San José, con una nutrida presencia de guardaparques.

Durante el evento, la pequeña fue introducida como la más joven integrante de este cuerpo de vigilantes e incluso fue invitada a pasar a la mesa principal junto con el presidente de la República, Carlos Alvarado, y el ministro Rodríguez.

La niña trae en la sangre la pasión por la naturaleza, según contaron sus padres, así como el amor por lo animales.

"Hasta las lágrimas se nos salen de verla a ella compartiendo, igual que el papá", dijo con orgullo la mamá de Valentina, Ingrid Segura.

Su padre ahora la lleva en algunas ocasiones a los parques nacionales y a las actividades propias de su trabajo.

"Siempre le inculco ese respeto por la madre tierra, ese amor por la naturaleza y los hermanos menores, que son los animalitos y el respeto hacia el ser humano, porque también somos parte de ese medio ambiente", destacó Carmona.

Ahora, Valentina solo espera que llegue el día en el que pueda cumplir su sueño y sumarse a las filas del cuerpo de guardaparques.

El ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez, anunció que espera contratar entre 50 y 100 nuevos guardaparques durante su administración. Foto Jeffrey Zamora
El ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez, anunció que espera contratar entre 50 y 100 nuevos guardaparques durante su administración. Foto Jeffrey Zamora
Las penurias de los guardaparques

Las carencias que sufren los guardaparques para desempeñar sus labores, los hizo manifestarse en el mes de febrero para exigir a las autoridades equipo básico para trabajar como carros y lanchas, así como armas para defenderse.

En esa ocasión, también denunciaron carecer de implementos básicos como uniformes adecuados para zonas costeras y montañosas –porque todos son iguales–, suero antiofídico cuando les toca sortear una mordedura de culebra, salveques y calzado apropiado para andar en el bosque y hasta en humedales.

Otra de las peticiones que hizo el gremio fue la de contar con mejores condiciones habitacionales, pues, según dicen, muchos viven en “tugurios”, sin electricidad ni agua potable.