Medio Ambiente

PreCOP25: Las ambiciones ambientales de Dinamarca, donde el cambio climático fue tema principal en las elecciones

‘No empezamos preguntándonos por lo que era posible, sino lo que era necesario’, declaró a ‘La Nación’ el ministro danés de Clima, Energía y Servicios Públicos, Dan Jorgensen.

En Dinamarca, el próspero país reconocido por su transición hacia energías renovables, las demandas ambientales del pueblo no cesan.

En las últimas elecciones, realizadas en junio, el cambio climático fue la preocupación principal para los votantes, junto con el tema de la inmigración.

El gobierno entrante, del Partido Socialdemócrata, pretende atender estas inquietudes con un ambicioso plan: al 2030, disminuir las emisiones de carbono en un 70% con respecto a los niveles de 1990.

La idea es que al 2050 el país esté libre de combustibles fósiles.

El proyecto original era reducirlas a un 40%. Dan Jorgensen, ministro de Clima, Energía y Servicios Públicos, afirmó que para aumentar esta meta no se preguntaron lo que era posible, “sino lo que era necesario”.

“Luego, lo necesario lo hacemos posible, lo cual es difícil”, declaró el jerarca a La Nación en la PreCOP25, conferencia climática celebrada del 8 al 10 de octubre en el Centro Nacional de Convenciones, en Belén, Heredia.

Contrario a lo esperado, Jorgensen aseguró que el plan recibió apoyo de los partidos de oposición y del sector empresarial.

“Pensarías que sería impopular, especialmente en los sectores de negocios que vamos a regular. En realidad, sucedió lo opuesto, hemos ganado apoyo”, dijo.

El ministro, además, inició el proceso en el Parlamento para que la meta sea legalmente vinculante, lo cual recibiría respaldo de la oposición.

“El apoyo es sorpresivo en el sentido de que este no es un objetivo político normal, es más ambicioso”, indicó.

Las aspiraciones del país nórdico también alcanzan la Unión Europea, donde Dinamarca pidió que se prohíba la venta de autos de gasolina para el 2040.

La propuesta recibió el apoyo de otros diez países del bloque.

Dinamarca acostumbra colocarse a la vanguardia, pues esta pequeña nación de 43.000 km² es una de las pioneras en la búsqueda de energías renovables.

Allí se inauguró, en 1991, el primer parque eólico marino.

“Cuando empezamos el primer parque eólico marino en el mundo la gente pensó que estábamos un poco locos porque era muy caro. Lo hemos subsidiado por muchos años, hemos desarrollado la tecnología y ahora la energía eólica es más barata que la energía de carbón, lo cual es grandioso”, aseguró el ministro.

El pasado 15 de setiembre, el país produjo un 130% de la electricidad demandada con energía eólica, por primera vez en su historia.

El reto de la desigualdad

El desafío, aclaró Jorgensen, es que las medidas contra el cambio climático no generen desigualdad, en uno de los países más equitativos del mundo.

Para ilustrar lo complicado del asunto, Jorgensen mencionó el movimiento antigobierno de los chalecos amarillos, iniciado en Francia en octubre del 2018.

“El presidente Macron aumentó el impuesto en combustibles fósiles. Viéndolo desde una perspectiva climática es una buena idea, pero desde una perspectiva social no es una buena idea, porque crea desigualdad.

“Aunque tenemos la tecnología, sabemos que los vehículos eléctricos son mejores, pero siguen siendo muy costosos”, apuntó.

No obstante, Jorgensen mantiene el optimismo de que es posible dejar atrás los combustibles fósiles sin dañar la economía.

“Me cuesta encontrar un ejemplo en el planeta donde más sostenibilidad provoque pérdida de competitividad. De hecho, siempre es lo contrario”, afirmó.

Otros retos provienen de los líderes mundiales que más bien se rehúsan a aceptar las consecuencias de la crisis climática, como Donald Trump, en Estados Unidos, y Jair Bolsonaro, en Brasil.

“La gente que dice esas cosas me hace enojar. Antes tuve una reunión con el ministro de El Salvador, quien me dijo que tuvieron una gran catástrofe hace algunos meses cuando llovió en unos días más de lo que llueve en un año. Escuchar a algunos líderes mundiales hablar contra lo obvio, lo que todos pueden ver y lo científico me pone furioso”, aseveró.

Los efectos del cambio climático también son evidentes en la misma Dinamarca. En concreto, en el territorio autónomo de Groenlandia, la isla más extensa del mundo.

Esta región, 42 veces más grande que Costa Rica, atrae la atención global por el acelerado derretimiento del hielo que cubre la mayoría de su superficie, lo cual ya está cambiando su paisaje y el modo de vida de sus pobladores.

“La temperatura está aumentando tres veces más rápido en Groenlandia que en el resto del planeta. Podrías decir que es el canario en la mina. Los mineros tomaban un canario en la mina y cuando dejaba de cantar, los trabajadores sabían que se tenían que ir porque eso significaba que había gas en el lugar. Es una campana de alerta”, señaló.

Yeryis Salas

Yeryis Salas

Periodista. Bachiller en Periodismo de la Escuela de Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.

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