Andrea González Mesén. 8 diciembre

Por primera vez en casi 200 años de observación la laguna del volcán Poás cambió su color de un verde turquesa al llamado verde “ballena”, término que utilizan los científicos para describir el tono inusual del agua.

Este regalo de Navidad se origina porque el volcán cuenta con dos focos de actividad bajo la laguna que inyectan dióxido de azufre de forma constante. Según Guillermo Alvarado, vulcanólogo de la Red Sismológica Nacional, se trata de un balance complejo de explicar donde incide la luz y la propia composición química del lago.

La laguna del Volcán Poás luce verde ballena. La fotografía la tomó el guardaparque Martín Adolfo Herrera Núñez.
La laguna del Volcán Poás luce verde ballena. La fotografía la tomó el guardaparque Martín Adolfo Herrera Núñez.

“Existe una boca fumarólica subacuática muy activa que inyecta mucho dióxido de azufre por lo que la luz visible del azul se combina con el amarillo del azufre y genera posiblemente ese color tan particular para el Poás”, añadió la geoquímica María Martínez del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori).

Hasta la fecha los expertos que vigilan al coloso habían logrado ver el agua color turquesa, mostaza e incluso blancuzco, pero nunca de verde “ballena”.

El lago del cráter del Poás cuenta con unos 340 metros de diámetro.

Cambio se debe a fumarolas debajo de la laguna. La fotografía la tomó el guardaparque Martín Adolfo Herrera Núñez.
Cambio se debe a fumarolas debajo de la laguna. La fotografía la tomó el guardaparque Martín Adolfo Herrera Núñez.

“Los guardaparques y vulcanólogos están maravillados pero a su vez dándole seguimiento a estos cambios de la naturaleza. Es algo muy bonito para ver en estos días de buen clima. Es posible que se mantenga así por varios días”, anunció Alvarado.

La actividad del volcán se mantiene baja y siempre en monitoreo.