Lucía Astorga. 24 febrero
Los combustibles fósiles dan contenido presupuestario a uno de los impuestos más importantes para el Estado. Por eso, conforme se desincentive su uso, habrá que replantear el tipo de tributos que se cobran. Foto: Jeffrey Zamora
Los combustibles fósiles dan contenido presupuestario a uno de los impuestos más importantes para el Estado. Por eso, conforme se desincentive su uso, habrá que replantear el tipo de tributos que se cobran. Foto: Jeffrey Zamora

La desincentivación y eventual eliminación del consumo de combustibles fósiles para el 2050, obligaría a Costa Rica a modificar su sistema tributario en los próximos años, ya que el país dejaría de contar con el dinero que estos productos pagan al Estado por concepto de impuestos.

“No solamente la economía está carbonizada, sino el sistema fiscal”, mencionó el ministro de Ambiente y Energía (Minae), Carlos Manuel Rodríguez, tras la presentación del Plan Nacional de Descarbonización.

Prueba de ello es que el 12% de los ingresos tributarios del Estado costarricense, proviene del impuesto único a los combustibles, según se desprende de un informe de la Contraloría General de la República, lo que se traduciría en unos ¢516.000 millones.

(Video) Presidente Alvarado se refiere a la reforma fiscal verde

En un futuro, estos recursos se disminuirían progresivamente, conforme el país avance hacia la reducción de sus emisiones de carbono y la total erradicación de los combustibles fósiles, para así cumplir con los compromisos del Acuerdo de París.

Para evitar una afectación a las finanzas públicas, el gobierno de Carlos Alvarado, propuso en su Plan Nacional de Descarbonización, una reforma fiscal que permita al sistema tributario hacer una transición hacia nuevos impuestos verdes.

“Si nosotros vamos a dejar de consumir combustibles fósiles por el Plan (Nacional) de Descarbonización y los combustibles fósiles tienen un impuesto que es importantísimo para el país, entonces tenemos que planificar esa transición”, señaló el jerarca del Minae.

Reforma con fecha incierta

Aunque la reforma fiscal verde es señalada en el plan como una de las cinco prioridades para avanzar en las metas de descarbonización, aún no se tiene claridad sobre cuándo se comenzaría a discutir la propuesta o sus posibles implicaciones.

“Este no es, tal vez, el mejor momento para entrar en ese punto (la reforma fiscal verde)”, mencionó el presidente Alvarado, aludiendo al desgaste que produjo el año anterior la discusión y aprobación de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas.

El mandatario descartó cualquier posibilidad de que el tema se discuta “en lo que resta de este año” y tampoco dio garantías de que se vaya a plantear algún proyecto, en lo que queda de su administración.

“Habría que valorar conforme avance el tema fiscal, así como el tema del plan y el de las finanzas públicas”, dijo.

Una visión distinta tiene el ministro Rodríguez, quien aseguró que “en cuestión de dos años debemos tener un plan de mediano y largo plazo, sobre el tema fiscal”.

“La reforma fiscal verde, por lo tanto, es importante. Eso nos tiene que ir llevando hacia un sistema en donde los tributos reflejen el cambio hacia ese nuevo paradigma, dejar de gravar bienes y empezar a gravar los ‘males’”, expresó.

“La contaminación es gratis, pero nos genera grandes daños y problemas. La idea es irnos moviendo hacia un esquema donde internalicemos esas externalidades negativas, resolvamos un problema de ingreso al fisco y bajemos el nivel de contaminación”, expresó el jerarca.