Lucía Astorga. 22 septiembre, 2019
Esnath Divasoni y Jennifer Torres trabajan en proyectos que buscan aprovechar los beneficios que brindan los insectos al consumo humano, como solución para distintas problemáticas que enfrentan sus comunidades de origen. Foto: Universidad Earth
Esnath Divasoni y Jennifer Torres trabajan en proyectos que buscan aprovechar los beneficios que brindan los insectos al consumo humano, como solución para distintas problemáticas que enfrentan sus comunidades de origen. Foto: Universidad Earth

Existen muchos elementos que separan a Guatuso de Alajuela, en Costa Rica, de la República de Zimbabue, en el sur de África: la distancia, el idioma y la cultura, por mencionar unos cuantos.

Pero algo que podría unir a estos dos puntos tan distantes es el potencial que tienen los insectos para satisfacer las necesidades de sus comunidades rurales.

Esta oportunidad la supieron identificar dos estudiantes de Ingeniería Agrónoma de la Universidad Earth: Jennifer Torres, de Guatuso, y Esnath Divasoni, de Zimbabue.

“En la Universidad Earth creemos que las zonas rurales pujantes y sostenibles son esenciales para el futuro de la humanidad. Por esta razón formamos a futuros líderes de cambio y les brindamos las herramientas necesarias para llevar a cabo sus investigaciones”, explicó Arturo Condo, rector de la institución.

Cada una desarrolla su propio proyecto para aprovechar el gran potencial proteico que caracteriza a ciertas especies de insectos.

Alimento para otros animales

La mosca soldado (Hermetia illucens) fue la elección de Jennifer Torres para basar su investigación. Esta especie se caracteriza porque en su estado de prepupa -después de unos 14 días de vida- logra un alto índice proteico de alrededor del 50% de su masa total.

Con esta información a mano, la joven alajuelense comenzó a trabajar en un modelo de negocio basado en una economía circular, desde el cual los miembros de las comunidades rurales se encargarían no solo de producir las larvas de mosca soldado, sino que también las alimentarían aprovechando residuos orgánicos de banano, piña y papaya.

“Las larvas obtenidas se hierven, pasan por un proceso de secado y se muelen. El polvo obtenido se mezcla con una serie de ingredientes orgánicos y se tiene como resultado una harina alta en proteínas que funciona de alimento para especies como gallinas, tilapias y conejos, entre otras”, explica un comunicado del centro de estudios.

Grillos
Para la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), la producción de insectos para consumo humano, puede contribuir a la seguridad alimentaria a nivel mundial. Foto: Universidad Earth
Para la Organización para la Agricultura y la Alimentación de Naciones Unidas (FAO), la producción de insectos para consumo humano, puede contribuir a la seguridad alimentaria a nivel mundial. Foto: Universidad Earth

Por otro lado, Esnath Divasoni tuvo como punto de partida para su proyecto las grandes temporadas de sequía y la desnutrición que afectan las zonas rurales de Zimbabue.

La propuesta que desarrolla la joven tiene como objetivo generar “ambientes controlados” que permitan producir grillos (Acheta domesticus) aptos para el consumo humano.

“Estos se alimentan con concentrados, vegetales o residuos orgánicos de fincas, dos veces por semana, con raciones proporcionales a la etapa de formación. En un periodo de seis a ocho semanas, el grillo alcanza alrededor de 62% de proteína. Una vez alcanzado dicho nivel, los grillos se congelan o se hierven y después se pasan por un secador de aire, solar, o bien un horno convencional”, indicó la Earth.

De esta forma, pueden ser consumidos enteros o, si se desea, pueden ser molidos para generar harinas y complementos proteicos para las comidas.

Esta sería una forma sostenible para que las comunidades rurales del país africano puedan asegurar la disponibilidad de una rica fuente de proteína durante todo el año, atacando así la inseguridad alimentaria.

“Los grillos son una excelente fuente de proteína de bajo costo y con un menor impacto en el ambiente, ya que requieren menos recursos, lo que permite aprovechar, por ejemplo, los residuos de fincas agrícolas”, indicó Divasoni.

La nación africana experimenta su peor crisis alimentaria, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), debido a la sequía.

El organismo internacional estima que más de un tercio de la población rural (unos 3,6 millones de personas) sufrirán inseguridad alimentaria durante el mes de octubre, y en enero la cifra aumentará a 5,5 millones, en la temporada entre cosechas.