Irene Rodríguez. 5 julio
Una de las formas de medir la salud de los océanos es analizar las condiciones de las especies marinas, tanto las que viven dentro de las aguas como las que están a su alrededor. /Alonso Tenorio
Una de las formas de medir la salud de los océanos es analizar las condiciones de las especies marinas, tanto las que viven dentro de las aguas como las que están a su alrededor. /Alonso Tenorio

Lausana, Suiza. La salud de los océanos se ve seriamente afectada por la acción de los seres humanos y el cambio climático: la contaminación, a todo nivel, tanto química como de desechos sólidos incluyendo los plásticos, la pesca desmedida, la acidificación hace que las especies marinas pierdan su hábitat y esto impacta negativamente en todo los ecosistemas.

Científicos de diversas ramas se han unido para estudiar esta alarmante situación y analizar cómo está la salud de los océanos. Con base en la información que recolecten tomarán decisiones a fin de mejorar el panorama.

Hoy, el 66 % de los océanos se encuentra deteriorado y solo el 3 % de toda la superficie oceánica del mundo está libre de la influencia del hombre, según cifras recientes de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES).

Una de las formas de analizar la salud de los océanos se concentra en estudiar la población de los animales, plantas y microorganismos que viven en estos lugares o alrededor de estos, y con ello, tener una idea de cómo se encuentran las distintas porciones del mar.

Dos estudios de este tema fueron presentados el pasado miércoles durante la Conferencia Mundial de Periodismo Científico 2019 (WCSJ2019, por sus siglas en inglés), que reúne en Lausana, Suiza, a investigadores científicos y periodistas de ciencia de todo el mundo. La Nación es parte de este evento, que esta semana celebra su novena edición.

(Video) ¿Quiere saber lo último de la ciencia y la tecnología? La Nación se lo trae desde Suiza

Además, investigadores que trabajan en este tema hablaron de sus trabajos con la prensa sobre sus análisis en tiburones, algas, arrecifes de coral, pescados, pájaros, ratas y tortugas marinas.

Todos estos trabajos forman parte del Programa Bertarelli para las Ciencias Marinas, auspiciado por la Fundación Bertarelli. Este es un programa colaborativo que agrupa a más de 80 científicos de diferentes ramas de todo el mundo para trabajar en el territorio británico del Océano Índico.

Las investigaciones se concentran principalmente en el archipiélago Chagos, compuesto por 58 pequeñas islas. Este lugar constituye un laboratorio perfecto, pues no hay grandes poblaciones humanas en la cercanías, por lo que la acción de las personas no ha afectado su ecosistema.

Tortugas marinas y algas

Uno de los estudios presentados se concentró en las tortugas verdes marinas y en los reservorios de algas, tanto en el océano superficial como en el profundo. Este análisis se publicó recientemente en la revista Marine Pollution Bulletin.

¿Por qué es importante investigar este tema? Vía teleconferencia desde una de las islas donde hace trabajo de campo, Nicole Esteban, una de las investigadoras, explicó que las algas marinas son consideradas el tercer ecosistema más valioso en cuanto a los “servicios” que dan a los seres vivos a su alrededor.

“Los ecosistemas de algas marinas juegan un rol crítico en tropodinámicas (dinámica entre seres vivos), provisión de hábitat y el ciclo biogeoquímico”, cita el documento.

Las tortugas verdes marinas se alimentan constantemente de estas algas y su interacción beneficia la dinámica del mar.

Los científicos usaron sensores con GPS para localizar los movimientos de las tortugas y cómo y a qué hora se producían.

Así vieron que, las porciones de algas donde llegaban las tortugas eran diversas y tenían más cantidad y variedad de peces y de arrecifes de coral.

“Lo que sabemos permitirá, en un futuro, tener mayor comprensión de los océanos y podremos protegerlos", manifestó Esteban.

Pájaros y ratas

La interacción entre los ecosistemas del océano y zonas cercanas también sirve como referente para ver las afectaciones del cambio climático.

Un reporte publicado en la revista Global Change Biology se enfocó en cómo los diferentes organismos y microorganismos presentes en el océano y la costa son parte importante de la recuperación de problemas en los arrecifes de coral.

Ellos estudiaron cómo interactuaban los miembros de un ecosistema luego de un episodio de “blanqueamiento de coral”. Este fenómeno se da cuando la densidad de las algas y otras especies presentes en los corales disminuye como parte del estrés ambiental provocado por el calentamiento de las aguas. Dicha situación deja al descubierto el “esqueleto” de los arrecifes, que es de color blanquecino.

Se vio que en todos los arrecifes hubo una reducción promedio del 32%. No obstante, hubo una diferencia en la recuperación. Mientras había más presencia de pájaros en los alrededores, más rápido se reponían los corales.

“Vimos que la presencia y la acción de los pájaros aumentó hasta cinco veces la cantidad de algas en los arrecifes de coral”, señaló a la prensa Malc Nicoll, uno de los científicos de este estudio.

Por otro lado, los lugares en donde había más pájaros era donde habían menos ratas o no había ratas del todo. Las ratas, según el reporte, fueron llevadas por la acción humana.

Tiburones

Aunque no se presentó un nuevo reporte sobre lo que sucede con los tiburones, el investigador David Jacoby sí estuvo presente en Lausana para hablar de su trabajo.

Cuando él comenzó su proyecto en el 2010 se acababa de crear un área marina protegida en la región y para eso se tuvo que cerrar una empresa de pesca de atún que, gracia a la pesca de arrastre, también afectaba poblaciones de tiburones, rayas y mantarrayas.

El número de tiburones se redujo dramáticamente, pero Jacoby quería saber si la creación del área protegida había tenido algún impacto. Se decidió marcar a los tiburones para contarlos. A abril del 2019 se habían hecho 2,4 millones de detecciones de estos animales.

“La información es crucial para proteger los océanos. Debemos trabajar en esto. Los estudios de la Organización Mundial de los Océanos indican que para regresar la salud a estos ecosistemas deben protegerse al menos el 30% del territorio de los océanos, apenas llevamos el 2%”, afirmó Jacoby.