
La ballena jorobada encallada en el mar Báltico, en el norte de Alemania, permanece viva este domingo. El animal continúa en estado crítico tras casi dos semanas desde el inicio de las operaciones. La situación no mostró cambios relevantes respecto al día anterior, según la emisora alemana NDR.
El mamífero sigue atrapado en aguas poco profundas del lago Kirchsee, cerca de la isla de Poel. Equipos mantienen aspersores con agua del mar Báltico sobre su cuerpo. Esta acción reduce la temperatura y protege la piel, que ya presenta daños.
El ministro de Medio Ambiente de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, Till Backhaus, indicó que los datos evidenciaron una diferencia significativa de temperatura entre las zonas irrigadas y no irrigadas. Esto refuerza la importancia de la medida. Además, iniciaron la recolección de muestras de agua para analizar el impacto de la baja salinidad.
Decisión sobre nuevas medidas se aplaza
La emisora NDR informó que la decisión sobre posibles acciones adicionales se trasladó al martes 7 de abril. Autoridades consultarán con especialistas internacionales y veterinarios. Mientras tanto, se mantiene el monitoreo constante y se evitan intervenciones que aumenten el estrés del animal.
Los fuertes vientos registrados complicaron las labores en días recientes. Equipos debieron cambiar de posición. A pesar de esto, la vigilancia continúa sin interrupciones.
Nuevas heridas complican el estado
La bajada del nivel del agua dejó al descubierto lesiones adicionales en el cuerpo de la ballena. Backhaus señaló indicios de heridas causadas por hélices de embarcaciones. También identificaron marcas asociadas a redes de pesca.
Especialistas no logran determinar el estado interno del animal. No es posible realizar exámenes internos. Existen sospechas de infecciones o daños en órganos, lo que explicaría su debilidad prolongada.
Sin rescate y con enfoque en el bienestar
Las autoridades suspendieron los intentos de rescate el miércoles anterior. Consideraron que las probabilidades eran mínimas. Desde entonces, priorizan el bienestar del animal y evitan acciones invasivas.
El caso generó reacciones en la población local. Se realizaron manifestaciones en Wismar. Habitantes solicitaron alternativas para salvar a la ballena o reducir su sufrimiento.
El ministro descartó la eutanasia. Indicó que el animal se mantendrá bajo cuidados hasta el final. Además, establecieron una zona de exclusión de 500 metros para evitar interferencias externas.
Preparativos ante un posible desenlace
Autoridades enviaron un buque de investigación para analizar el fondo marino. El objetivo es facilitar una eventual remoción del cuerpo. La carcasa sería trasladada a Stralsund para una autopsia.
El esqueleto podría conservarse en la Universidad de Rostock. Se utilizaría para estudios científicos y educativos sobre encallamientos de mamíferos marinos.
Lo que se sabe hasta ahora
La ballena jorobada no es habitual en el mar Báltico. Este entorno presenta baja salinidad, menos alimento y ausencia de otros individuos de su especie. Estas condiciones afectan su orientación y salud.
El animal apareció por primera vez en la región el 3 de marzo. Desde entonces, registró varios desplazamientos y encallamientos. En algunos momentos logró nadar, pero volvió a quedar atrapado en zonas poco profundas.
Especialistas consideran que pudo perderse al seguir cardúmenes de peces. También evalúan desorientación por ruidos submarinos. Existen indicios de contacto con redes o cuerdas.
Aunque puede sobrevivir semanas sin alimentarse, el animal muestra signos claros de debilidad. Las lesiones y el entorno adverso agravan su condición.
El caso continúa sin una resolución definida. Autoridades evaluarán los próximos pasos en los próximos días. La ballena permanece bajo observación constante.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
Ballena jorobada encallada en Alemania sigue en estado crítico tras casi dos semanas. Autoridades mantienen monitoreo y evalúan próximos pasos.
