Costa Rica obtiene $1 millón al año por la exportación de más de 900.000 crisálidas de 150 especies de mariposas, como la Morpho –una de las más grandes y de color azul intenso–.
Prestigiosos museos y empresas privadas en Estados Unidos compran cerca del 55% de estos insectos para la exhibición, estudio y recreación.
Cada crisálida vale $1,26 (cerca de ¢655) y las mariposas favoritas son las más coloridas y longevas.
El floreciente negocio no es casualidad: Costa Rica es un paraíso de mariposas y un exportador de estos insectos desde hace 25 años. Así lo respalda el entomólogo José Montero, del Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio), quien publicará este año un manual para la creación de mariposarios.
Gran diversidad. Según la guía, en el mundo existen 150.000 especies de mariposas y solo en Costa Rica hay entre 12.000 y 14.000 especies.
Se estima que cerca del 8% de ellas son nativas, viven únicamente en Costa Rica.
La mayoría de estos insectos se ubica en las faldas de nuestras cordilleras. Por ello, el sitio idóneo para contemplar mariposas en el país es en zonas entre los 400 y 1.000 metros de altura, que colindan con el sistema montañoso, o bien en mariposarios que las exhiben.
La variedad de mariposas de Costa Rica interesa a miles de turistas y científicos cada año y no es para menos, en nuestro territorio hay especies muy diversas.
“Hay mariposas diurnas muy coloridas y las noctunas de colores más opacos. También hay unas que viven hasta nueve meses como las monarcas, y otras que solo duran una semana, como las denominadas satúrnidos (por los anillos oscuros en sus alas)”, explicó el entomólogo Montero.
Científicamente el país también ha profundizado bastante en el estudio de las mariposas.
Según Montero, solo en la colección del Instituto Nacional de Biodiversidad hay 559.235 especímenes (mariposas disecadas) ya identificadas por expertos nacionales y extranjeros.
Para los científicos, las mariposas de Costa Rica tienen un enorme valor biológico pues son fuente de alimento para aves, roedores e insectos. Además de la belleza escénica que aportan, cumplen la importante función de polinizar plantas y árboles.
Joyas que vuelan. Joris Brinckerhoff, propietario de Suministros Entomológicos Co., grupo que exporta cerca del 80% de las crisálidas del país, asegura que la cría de mariposas, así como su utilización turística y para confeccionar souvenirs, es una industria millonaria que evoluciona cada día.
“Esta es una actividad extraordinaria. Hace 25 años nadie habría pensado que se pudieran exportar mariposas desde Costa Rica”, explica Brinckerhoff.
“Con la venta de crisálidas de mariposas damos un ejemplo mundial de buen manejo de la vida silvestre. Aquí las mariposas han generado una gran industria rural que involucra a toda la familia y no causa daños ecológicos”, dijo.
“Las mariposas se reproducen tan rápido como los conejos. Lo que es realmente difícil es saber cuáles de las especies son más atractivas para la gente y cuáles pupas pueden resistir los viajes en avión para exportarlas”, explica.
Brinckerhoff recalca que cada vez hay más personas interesadas en vender pupas de mariposas, pero no ha aumentado la cantidad de quienes quieren comprarlas.
“Hace 25 años una pupa de mariposa se vendía en $2,25 y ahora se devaluó a casi la mitad y hoy cuesta $1,26. En este mercado sobrevivirán solo los apegados a la calidad”, concluyó el empresario de las mariposas.