
El neurólogo Iván Iniesta, del Hospital Universitario Los Madroños en España, explicó que un tercio de los pacientes con Parkinson no presenta temblores. Por el contrario, el centro médico destacó manifestaciones en el olfato, el ánimo y el descanso que permiten identificar la patología.
Uno de los indicadores más precoces es la pérdida de olfato. Esta alteración sensorial aparece con frecuencia mucho antes que cualquier síntoma motor. Sin embargo, los especialistas indican que este problema puede vincularse a otros trastornos.
El descanso nocturno también revela datos importantes sobre la salud del cerebro. El doctor Iniesta subrayó que la enfermedad provoca agitación nocturna, acompañada de pesadillas o sueños muy vívidos. Es común que las personas afectadas hablen, griten o realicen movimientos bruscos mientras duermen, lo que refleja una alteración en la regulación del sueño.
En el plano emocional, el Parkinson se manifiesta a través de cambios drásticos en el estado de ánimo. La aparición de apatía, ansiedad o depresión es habitual en las etapas iniciales. El especialista advirtió que estos síntomas se atribuyen erróneamente al envejecimiento o a factores psicológicos, cuando en realidad pueden formar parte del avance de la patología.
La sensación de cansancio continuo y el estreñimiento son otros factores no motores que los médicos evalúan. Esta fatiga no tiene relación con el nivel de actividad física del individuo. Además, el paciente puede experimentar lentitud en el pensamiento y dificultades para concentrarse en tareas sencillas.
Iniesta indica que el diagnóstico clínico permite diferenciar estos signos de otras condiciones y aplicar tratamientos como la levodopa, que mejora la calidad de vida de forma significativa.
A nivel físico, el doctor señala que la enfermedad se caracteriza por la bradicinesia o lentitud en los movimientos. Esto suele iniciar en un solo lado del cuerpo y se acompaña de rigidez muscular.
