![Análisis científico demuestra que los leopardos del Cabo son distintos a otras poblaciones africanas tras milenios de aislamiento. [Imagen con fines ilustrativos]](https://www.nacion.com/resizer/v2/VSN2NJB46ZBN3IF3JYBI5NL77M.jpg?smart=true&auth=2ab0d581d659982d4db5ec82117a0cacb920ae14e512894ba225f152d021bb69&width=1920&height=1281)
Una población de leopardos que habita en la Región Florística del Cabo, en Sudáfrica, evolucionó de forma aislada durante miles de años. Un estudio publicado el 24 de enero en la revista Heredity reveló que estos felinos son genéticamente distintos a otros leopardos africanos y presentan un tamaño corporal menor.
La investigación se basó en secuenciación de genoma completo. El análisis confirmó que las diferencias físicas no son superficiales. Los científicos identificaron una historia evolutiva propia marcada por el aislamiento y la adaptación a un entorno único.
En la región viven menos de 1.000 individuos. Desde hace décadas, estos leopardos llaman la atención por su tamaño reducido. Algunos ejemplares poseen apenas la mitad de la masa corporal de otros leopardos del continente.
La bióloga conservacionista Laura Tensen, autora principal del estudio, indicó a The Conversation que los leopardos del Cabo son genéticamente diferentes a otras poblaciones africanas. Señaló que el aislamiento prolongado en una sola región explica esa divergencia y que el hallazgo tiene implicaciones relevantes para la conservación.
El equipo examinó una secuencia de ADN compuesta por cerca de 2,57 mil millones de pares de bases y alrededor de 19.000 genes. La comparación con otras poblaciones africanas permitió reconstruir la historia evolutiva con un nivel de detalle sin precedentes.
Los resultados indican que la divergencia comenzó hace entre 20.000 y 24.000 años, durante el Último Máximo Glacial. En ese periodo, el clima del sur de África se volvió más frío y seco. La disponibilidad de presas disminuyó y los hábitats se fragmentaron.
Ese cambio ambiental aisló a los leopardos en cadenas montañosas. En la actualidad, el entorno semiárido al norte y la intensa actividad humana al este funcionan como barreras que limitan la dispersión.
El análisis genético mostró que, pese a la caza y la pérdida de hábitat en los siglos XIX y XX, la diversidad genética es solo levemente menor que la de otras poblaciones africanas. Los investigadores interpretaron ese dato como una señal favorable para la supervivencia a largo plazo.
El estudio identificó cerca de 90 genes asociados al tamaño corporal, al desarrollo muscular y al metabolismo con mayor frecuencia en esta población. Los patrones sugieren que el menor porte responde a adaptación evolutiva y no solo al aislamiento.
En la Región Florística del Cabo predominan presas pequeñas y dispersas. Los leopardos se alimentan de pequeños ungulados y antílopes de menor tamaño. En otras zonas africanas son comunes presas más grandes.
Los científicos consideran que estos felinos constituyen una unidad evolutivamente significativa. El término describe poblaciones genéticamente distintas que representan una rama propia dentro de la historia de una especie.
A diferencia de otros grandes depredadores africanos, estos leopardos viven en una paisaje fragmentado con pocas reservas cercadas. Muchos ejemplares transitan por áreas agrícolas y periferias urbanas, donde el conflicto con humanos es frecuente. Los investigadores plantearon la necesidad de mantener corredores ecológicos y reducir amenazas como atropellos y caza furtiva.
*La creación de este contenido contó con la asistencia de inteligencia artificial. La fuente de esta información es de un medio del Grupo de Diarios América (GDA) y revisada por un editor para asegurar su precisión. El contenido no se generó automáticamente.
